Mi papá fue dirigente de un club de barrio. Primero fue técnico de los más chiquitos, después creo que llegó a ser técnico de la primera, y después en ese camino también fue directivo, vicepresidente. Lo vi correr, lo vi defender, lo vi enojarse, pero también lo vi disfrutando de ver las cosas buenas que se podían hacer y lo importante que era un club de barrio.
En ese lugar se crean amistades, se crean alianzas, familias amigas, se comparten un domingo, se hace un buffet para juntar plata para las camisetas, y eso siempre lleva a fortalecer las relaciones del lugar. Si alguien necesitaba algo lo ayudábamos. Con esa educación que tuve, con esa mirada, y además fanática del fútbol, me gusta el fútbol, mi papá y a mí nos gustaba mucho el fútbol, compartíamos de ir a la cancha, como jugaba nuestro club, Rosario Central, también quise participar políticamente para trabajar dentro de lo institucional en Central, en una agrupación, 2004 eran momentos muy feos lo que se vivía, ganamos las elecciones 2014, después de participar en muchísimas y perderlas, fui parte de la historia, no se pueden imaginar lo importante y las cosas que podes cambiar desde adentro.
Después de un par de años de estar haciendo otras actividades que me parecían que estaban buenas, que eran más dirigidas a la seguridad de los socios, a la seguridad del espectáculo, no en lugares cómodos, nunca fui una mujer de estar en lugares cómodos, en el cual tuve que fortalecer mi carácter para compartir el tema de seguridad, porque al ser mujer, no te miraban muy bien, ahí fue que sentí los primeros NO, me encargue de los de tema de los eventos deportivos, de la atención al socio, un par de NO, no me iba a detener y creo que eso me ayudo para lo que se venía. Un día me encuentro hablando con una referente del fútbol femenino de Buenos Aires, Mónica Santino, escucho lo que vienen haciendo en la Villa 31, y pensaba tanto lio porque las mujeres quieran jugar al futbol, igualar la cancha como ella decía y empiezo a ver en Central, que sabía que había una categoría del fútbol femenino, y empiezo a averiguar dónde estaban, cómo compiten, y ahí fui conociendo la historia, distintas historiaste, campeonas en la Liga Rosarina 3 veces, que participaron en la Liga Cañadense cuando la Liga Rosarina no tenía fútbol femenino, encuentro a una profe como Rosana Gómez a cargo de las chicas, exjugadora, exseleccion argentina, y empiezo a ver dónde estaban, escondidas en un lugar que no era visible, que me di cuenta que el fútbol es fútbol, masculino o femenino, pero el femenino estaba siendo oculto, y a partir de ahí, la misma pasión que tuve para trabajar en otros temas, para trabajar lo que era club, la parte social, el fútbol masculino, me fue todo para el fútbol femenino. ¿Cómo describiría el estado actual de las ligas y torneos femeninos en Rosario? En el año 2018 nosotros organizamos acá, en Rosario, un partido que fue histórico, se jugó la previa del fútbol masculino con Estudiantes de la Plata, en el gigante de Arroyito, el fútbol femenino tanto de Rosario Central como de Estudiantes de la Plata, jugó la previa, y después jugó el masculino, de Central y Estudiantes de la Plata. Fue otro NO que me dieron, pero se hizo igual.
Fue un acontecimiento histórico, sé que se había hecho algo anterior, pero de la magnitud y de la forma que nosotros empezamos a trabajarlo, no. Ahí la estrategia fue juntarse con amigas y amigos que bancaran la parada, Gigi, Raúl, fueron algunos de los que pusieron la cara junto conmigo. Fue la tarde/noche soñada. Al poco tiempo empieza el tema de la semi-profesionalización en el 2019, debido al reclamo de una jugadora en el cual había sido desvinculado de un club, entonces en ese año AFA empieza a trabajar junto a Agremiados y darle un marco a la semi profesionalización del futbol femenino de Argentina, fue un gran avance, AFA acompañaba a los clubes de la primera pagando ocho contratos, el valor de esos contratos era lo que cobraría el masculino en la categoría C. Era una forma de empezar, en ese momento Boca, River, San Lorenzo, Racing, bueno, esos son los equipos habituales, después estaba la UAI, SAT, Rosario Central participa por invitación al primer equipo del interior que participaba en la primera de AFA, tema que también fue discusión, porque era una, pero bueno, cuando se creó la liga femenina en AFA, todos entraron por invitación, era tanto el ímpetu que venía con la lucha feminista, la onda verde, esto invadió las redes, invadió todos los movimientos feministas, todos los grupos, y encontró un lugar para empezar a trabajar, y ahí bueno, empezó el torneo semiprofesional en el 2019 en septiembre. Sabíamos que faltaba un montón, pero si era el primer paso, e ilusionaba.
Al mismo tiempo, acá en Rosario, las ligas tenían más categorías del fútbol femenino, más nenas empezaban a involucrarse en el fútbol femenino, los clubes empezaban a tener más categorías, en el 2019 se jugó el mundial, antes de empezar el torneo semiprofesional, se jugó el mundial en Francia, y fue histórico, recordamos la remontada del partido 3 a 0 de la selección argentina, veníamos perdiendo y lo remontamos a 3 a 3, la atajada del penal de Vanina Correa a Inglaterra, arquera histórica de la ciudad de Rosario, de Villa gobernador Gálvez, capitana de la selección.
Hoy, 6 años después, 2025, lo que se nota es la pasividad. En el año 2025, hoy las ligas están trabajando, hay muchas más ligas, hay más categorías de fútbol femenino, pero no se le brinda el respaldo para continuar, los clubes no ceden espacios, no se valora el esfuerzo del fútbol femenino, tener fútbol femenino implica también tener ingenio para recursos, para conseguir lugares, para tener profes a cargo de las jugadoras, y ese recurso se designa mucho al fútbol masculino. Igual, creo que también lo que impulsa es la demanda, lo que impulsa es la gente que quiere que sus hijos y hijas, hoy, las nenas, jueguen el fútbol femenino.
Antes, las nenas no iban porque los padres y las madres no las llevaban. Hoy, vemos que papás y mamás están llevándolas, y quieren que estén. Se nota un descenso en los clubes, pero también la realidad son los recursos económicos.
Lo caro que puede ser tener al varón y a la mujer jugando un deporte y que a veces se prioriza el masculino en los clubes de barrio. Se nota la necesidad que se tiene de que en ese lugar donde muchos niños han jugado y han soñado, también las niñas tienen ese derecho a soñar y a jugar.
Se vuelve a jugar la Copa Santa Fe, que cada vez va creciendo más en el fútbol femenino, donde dos clubes importantes de la ciudad, como Adiur y Social Lux, participaron y llega a la final en este año Social Lux, cuando el año pasado fue Adiur. Clubes de Barrio, clubes con historia, representan a la ciudad. La importancia que se vea que el apostar tiene su recompensa. En Rosario, la cantidad de clubes que hay muchas, algunos muy fuertes otros ahí luchándola día a día, pero siendo importante para ese grupo de niñas que van solo como diría pelusa a patear una pelota. Falta crecimiento o cómo poder trabajar ese crecimiento de los otros clubes de barrio.
Lo interesante acá es darle los espacios, darle esa posibilidad de que jueguen, de que puedan jugar y que puedan demostrar que lo hacen y que lo hacen con sumo profesionalismo, aunque no se paguen. La Copa Santa Fe entrega un premio económico, no son los mismos premios que le dan al masculino, aunque juegan hoy las mismas ligas, las mismas categorías, el mismo nivel del masculino. Pero bueno, es un camino largo por recorrer y creo que en el compromiso de cada pata de este entramado que es el fútbol se puede seguir creciendo. No podemos retroceder.
Después en AFA está Central y Newell compitiendo en la primera de AFA, hoy con realidades distintas. Central hace cinco años fue el pionero que abrió las puertas al fútbol del interior en AFA, cosa que antes no se veía como algo posible. Y Newell en su segundo o tercer torneo sale campeón de la liga y sale campeón de la Copa Federal. También estuvo Argentino de Rosario en la B, pero por indiferencia y no atender los problemas que había, se perdió esta plaza, me da pena pensar q para el club fue una alivio y no una preocupación. Y nunca nos detuvimos en pensar que hacer para que no vuelva a suceder. Atlético de Rafaela, estuvo a punto de también perder la plaza en AFA en la b, por lo económico, porque el club no podía solventarlo, pero al masculino en la misma categoría lo dejaban y si podían solventarlo.
Y es importante, mientras que Central hoy, no sé si es por desidia, por abandono, no sé, pero hoy está peleando un descenso por segundo año consecutivo. Entonces se necesita seguir trabajando y seguir reforzando, dando igualdad, dando las mismas posibilidades. No elegir entre el masculino o femenino. En la presentación del segundo torneo de AFA, dirigentes dirigieron acá no hay futbol femenino o masculino, hay futbol, no es así, si hay diferencia. No se transmiten todos los partidos, no tienen las mismas condiciones, no cobran lo mismo, no dan los mismo premios, bueno el torneo de AFA ni la copa federal, dan premios, juegan en campo de entrenamiento, muy poco en estadios, la mesa del femenino que toman decisiones son hombres.
Necesitamos la decisión política de que haya un interés para que se haga. Después todo va sobre ruedas, mientras haya compromiso, mientras haya jugadoras que pateen una pelota, mientras haya directoras técnicas que se reciban, profesora mujeres que se reciban. Necesitamos más mujeres que salgan del fútbol las que vayan tomando decisiones. Las que recorrieron el camino, poder ser las que tomen las decisiones.
Pero sigo manifestando esto, la igualdad de los recursos. Nos llenamos la boca diciendo que a la mujer le damos, estamos igualando la cancha. Pero no es así, no es cierto. Pero acá también juegan ellas, el mismo compromiso en el 2019 también debería estar hoy, y no sé si está.
En los premios, en la difusión, en la visibilidad. Hay un montón de organizaciones, muchos medios partidarios, muchos grupos feministas o muchos grupos de fútbol femenino en los cuales se autogestionan para darle visibilidad al fútbol, para mostrar realidades de jugadoras, para demostrar realidades de clubes, cosas que a veces no se marcan, no se notan. Pero se necesita la organización, el empuje, el apoyo, para que no caigan en saco vacío.
Y que la comunidad local apoye. Creo que nos falta el entrenamiento en ese sentido, de que la comunidad local se dé cuenta replicando la información, yendo en los partidos que puedan ir, colaborando en lo que se pueda colaborar. Vamos de atrás, más de 100 años de diferencia con el fútbol masculino, igual siguen pidiendo éxito al femenino YA.
La idea no es equiparar el fútbol masculino con el fútbol femenino, la idea es darle también su propia impronta, pero dándole los mismos recursos. Si un club tiene que elegir entre dar un torneo de fútbol masculino y otro torneo de fútbol femenino, y a veces elige el masculino. Pero después vemos torneos privados, importantes copas que se juegan en la ciudad y que dan un rédito importante. Entonces que se hace mal en los clubes?
Y ahí la diferencia es ¿para qué voy a esforzarme si no voy a tener un futuro mientras me voy a una canchita de circo a divertirme? Sigo sosteniendo que lo importante es la visibilidad, mantengo que hay que seguir trabajando las capacitaciones, la formación, volver al principio en algunas cosas cuando empezó el fútbol femenino, cuando empezó la profesionalización del fútbol femenino mejor dicho, es una herramienta de inclusión, es una herramienta de salida de laboral, es una herramienta para ser feliz, simplemente eso. Entonces, es pedirles a las jugadoras, a las técnicas que no se conformen, que no renuncien, que se unan, que se junten y que esta lucha sea para algo real. Y que las niñas que vienen de atrás sepan que tienen esta posibilidad.
Después tendrá su propia forma el fútbol femenino, será distinto. Es tan abismal la diferencia en lo que piensa FIFA cuando realiza un mundial y no se le puede negar que ha evolucionado un montón desde 1991, creo que fue el primer mundial oficial, no nos olvidemos que hubo anteriores mundiales que no fueron reconocidos, que fueron solamente las propias mujeres que quisieron hacerlos a pesar de la negativa de todos, y entre ellas tenemos las pioneras del fútbol argentino que compitieron en 1971. Pero necesitamos a esas pioneras hoy, ahora, a estas pibas que están dejando el fútbol, a estas pibas que han dejado, que colgaron los botines pero pueden no pueden colgar la pasión.