¿Cómo y cuándo entran en el mundo del rescate de perros?

Virginia: Soy una de las fundadoras. Empecé como voluntaria en el IMUSA. Consiste en ir a pasear a los perros, alimentarlos. Un día estábamos con otra chica, escuchamos llorar a un cachorrito, se venía un finde largo, así que nos lo llevamos. Ese fue mi primer rescate, no tenía ni nombre. Y lo dimos en adopción. A la semana, la hermana de otra chica encontró unos cachorros, y así nos empezamos a meter. En un momento nos tuvimos que separar del voluntariado para los perros del IMUSA. No tenemos refugio, nos manejamos con hogares de tránsito. Ahí creamos una página, así surgió, y la gente empezó a pedirnos ayuda. Antes era ir a buscar los casos. Ahora nos piden ayuda todo el tiempo. A veces no nos alcanza el tiempo ni los recursos.

Valentina: Yo arranqué siendo tránsito. Las chicas se reían de mí porque cada vez que daba un perrito, lloraba. Justo nos pusimos a armar el cumpleaños de Dejando Huellas, para recaudar fondos y demás. De ahí tuvimos un par de reuniones, y así me sumé a Dejando Huellas. Ya son casi 3 años que soy parte… contenta.

¿Cuántas personas trabajan en la organización, y cómo llegan a ustedes los diferentes casos?

Virginia: En cuanto a rescates somos 4 personas. Después hay un montón de voluntarios, de tránsito, y tenemos un grupo de traslados voluntarios. Los casos nos llegan por Instagram generalmente.

Valentina: A veces nos metemos en grupos de Facebook, donde vemos cómo está el perrito, y tratamos de buscar un tránsito, y nos metemos.

Virginia: Cuando decidimos ayudar a un perro, lo primero es buscar un tránsito. Entonces mandamos un mensaje al grupo de tránsito con algunas de las características que tenemos del perro. Una vez que aparece el tránsito, se coordina un traslado para buscarlo. Siempre el primero paso es ir a la “vete”. La mayoría tiene pulgas y garrapatas, así que se empieza a tratar eso, y después van directo al hogar de tránsito. Nos encargamos de llevarles comida, correa, collar, chapita. Ahí empieza el proceso de recuperación, donde la persona de tránsito va viendo los síntomas, si tiene diarrea, si no quiere comer. Cuando llegan los resultados de los estudios de la veterinaria, se comienza con el tratamiento, y si está todo ok, a buscarle familia. Pero por lo general no está todo ok. Siempre algo necesitan, medicación, suplemento. Para buscarle familia lo publicamos en nuestras redes. Tenemos un formulario de adopción con cuestiones importantes, como que sea un lugar seguro para el animal, que todos los integrantes de la familia estén de acuerdo, que puedan afrontar los gastos de tener un animal, que sepan que esa responsabilidad es de por vida. Después hacemos una entrevista para tener una charla más cercana. Y si está todo bien, se coordina un día y lugar para la adopción. Se firma un contrato. Después hacemos un seguimiento para saber que el perrito sigue bien.

¿Les ha pasado que les devuelven un perrito?

Valentina: un millón de veces. Porque la gente adopta por los ojos. Cuando son cachorritos, los ves en el video, “ay, qué lindo, qué divino”, pero el cachorro necesita tiempo, atención, paciencia. Y a pesar que en las entrevistas les pasamos mucha información, y también en el seguimiento, pero nos ha pasado, “este perro es salvaje, me comió la pata de la silla, me mordió la mano”. Todos los perros muerden. Hay que ver en qué situación sucedió, por qué. Hay que entender todo el proceso. A veces, por más que hagamos el cuestionario y la entrevista, donde mucha gente se nos ha largado a llorar diciendo “gracias, es el mejor momento de mi vida”, y al mes te devuelven el perro. Nosotras somos sinceras en las entrevistas. Tenemos un caso de uno que muerde zapatillas, y le decimos, muerde zapatillas, no le dejes zapatillas. ¿Estás de acuerdo en adoptar un perro así? Te dicen que sí, pero después te lo devuelven porque muerde zapatillas. ¡Te lo expliqué!

Virginia: Pasa con cachorros, que la gente cree estar lista, pero es educarlos desde cero. Son cachorros. No somos profesionales, pero tratamos de brindar toda la información.

Valentina: Tratamos de elegir familias que adopten como si el perrito fuese parte de la familia. Si tu hijo se porta mal, no lo dejás atado a un árbol, o no lo dejás en una iglesia porque se porta mal. Les damos herramientas, juegos, lo que necesite para que el perro se adapte, porque hay que entender que son perros con historias, que vienen de la calle, o de familias que no los querían tener. Hay muchos casos donde los perros les tienen miedo a los hombres, o a las mujeres. Es un proceso, un trabajo.

¿Qué representa Dejando Huellas para ustedes?

Virginia: Es un proyecto propio que nunca imaginé que iba a llegar tan lejos. Es algo que me llena, me es gratificante. Hace poco tuvimos, por primera vez en 6 años, una deuda económica muy grande. Fue muy shockeante ver cómo la gente se sumaba a ayudar, los tránsitos y los adoptantes nos agradecían por el trabajo; para mí es una parte muy importante.

Valentina: Es algo que me llena mucho y me pone muy feliz, en la mayoría de los casos. Yo tengo mi perrito adoptado, y es mi amor, mi todo. Sentir que estoy dándole a una persona o a una familia ese amor perruno, que tiene toda una historia, es muy gratificante. Es transmitir ese amor por los perritos, ayudarlos, porque solitos no pueden.

Virginia: Es compromiso, responsabilidad, hay mucho trabajo detrás, es muy demandante, es estar siempre disponible para los tránsitos, también implica estar muy alertas, porque hay casos que vos no sabés si pasa la noche, y te dormís mirando el celular. Son muchas emociones. Pero en general la mayoría es gratificante.

¿Hay barrios o zonas de la ciudad donde ustedes tienen más trabajo, más demanda?

Virginia: Por lo general, en la periferia. En el centro no es muy común encontrar perritos. También rescatamos que nos derivan de otros lugares. El refugio de Ramallo está desbordado, y a veces nos piden ayuda. Pero no siempre son perros de la calle, a veces están los que las familias no los quieren más. No hay una zona puntual.

¿Este trabajo de 24 horas les deja tiempo para una vida aparte?

Valentina: Tratamos de tener vida aparte… (risas)

Virginia: Esto es sin fines de lucro, no cobramos un sueldo. Así que tenemos nuestra vida aparte, nuestros trabajos aparte.

Valentina: Estamos constantemente, o con el teléfono, o nos escapamos para ir a la veterinaria, o cancelamos planes porque llegó un perrito de San Pedro en un traslado, y hay que ir a buscarlos. Es organizar un evento porque tenemos que juntar plata, hacer remeras, de todo.

Virginia: Tratamos que sea menos demandante. Pero las adopciones sí o sí las tenemos que hacer nosotras, no puede ir alguien más. Pero tratamos de delegar con otros voluntarios.

¿Qué donaciones reciben, y qué es lo que más necesitan?

Virginia: Lo más importante siempre es lo económico porque el mayor gasto es el veterinario. Recibimos donaciones de alimentos, y otras donaciones que dependen de los casos: cuchas, platitos, correas. El otro día nos mandaron dos jaulas transportadoras, que nunca habíamos tenido. Medicación también. También ayudan los hogares de tránsito y los traslados voluntarios.

 Valentina: Fundamental los tránsitos porque es indispensable. Porque si no, los pagamos o vamos caminando. También hay gente que tiene el prejuicio que, si toman un perro en tránsito, se van a encariñar. Claro que te vas a encariñar, y vas a llorar como lloro yo, pero es pensar que le estás dando una segunda oportunidad de vida a un perrito que, si no lo recibís, y si no conseguimos el tránsito, no lo agarramos, porque no hay manera de ayudarlo, porque no podemos meter todos los perros en el departamento. Lo hemos hecho. Es triste cuando se va con una familia, cuando pasa lo que tiene que pasar, pero es darle una segunda oportunidad a un perrito que te necesita. Ese amor y ese sufrimiento que tenés es el precio de que el perrito consiga una familia feliz, que tenga una linda vida.

¿Tienen una veterinaria de confianza o los llevan donde pueden?

Virginia: Hoy trabajamos con la misma “vete”. Salvo que sea una urgencia, que no pueda llegar al centro.