¿Por qué salud mental era un tema del cual no se hablaba?

Siempre fue la cenicienta de la salud la salud mental. Que hoy la salud mental sea parte de la agenda sanitaria es un gran desafío, una gran alegría, sobre todo para quienes pertenecemos al campo específico. También la pandemia y este contexto de la post pandemia ayudó a que se empiece a conversar un poco más. Siempre fue como tabú, dando vuelta en secreto.

La pandemia puso en duda muchos articulados de la ciencia. Pero no fue así con el tema de la salud mental.

Si bien todavía estamos evaluando algunos efectos de la pandemia, no a nivel orgánico sino en todo lo que implicó el proceso de ese aislamiento como medida de cuidado, donde el otro aparecía como alguien que podía contagiarnos, pero a veces interpretamos ese aislamiento como ausencia y no como una presencia diferente a la que estamos acostumbrados los seres humanos. Vivimos en un momento complejo, de mucho aislamiento social, de mucho narcisismo, donde los lazos sociales se ven un poco comprometidos, lo que afecta lo que denominamos el proceso de subjetivación de las personas. Porque necesitamos de otros para poder vivir. Se vienen dando distintas fracturas al lazo social. Eso nos deja en un lugar de fragilidad. El sujeto necesita de otro para poder vivir. También estamos en un momento muy complejo desde lo social, desde lo económico, eso afecta los procesos de subjetividad, los procesos institucionales que acompañan a los que se subjetivizan. Por eso creo que eso hace que salud mental esté en la agenda pública. Es necesario que podamos hablar de ese tema, que deje de ser tabú. Es fantástico que podamos hablar de salud mental, no sólo quienes pertenecemos al campo de la salud, sino que se pueda ir corriendo de la frontera del campo sanitario.

El área de Salud Mental en Santa Fe ha sido jerarquizada, algo que evidentemente era necesario. Pero el problema que abarca la salud mental, ¿cómo se lo puede resignificar para que lo pueda entender e internalizar el ciudadano común en la vida cotidiana y en su relación con los otros?

Por un lado, tenemos la jerarquización del área, que era una deuda que la provincia tenía pendiente. Santa Fe siempre ha sido muy pionera en lo que tiene que ver con los movimientos de “desmanicomialización”, del proceso de apertura de los hospitales monovalentes. Tenemos una ley provincial de los años 90, previa a la ley nacional. Siempre hemos sido pioneros en ese sentido. Igual es cierto que estaba la necesidad de jerarquizar el área producto a las nuevas problemáticas, y la necesidad de fortalecer las áreas territoriales. Por eso, además de la Subsecretaría, tenemos 5 coordinaciones regionales para que tengan una cercanía con los problemas reales en las distintas regiones de la provincia. El modo de abordaje, sabemos que es interdisciplinario, no se puede pensar un problema de salud en general si no es con la mirada de muchas disciplinas para poder entenderlo y llevar adelante estrategias eficientes para resolver los problemas reales. También, intersectorial. La provincia con los gobiernos locales, con la escuela, el club, es decir, todas las instituciones por las que transitan nuestros usuarios del sistema, porque un solo actor social no puede. También, y fundamentalmente, interministerial. Si a la salud mental no la ponemos en agenda pública y no la abordamos entre los distintos ministerios, seguramente sólo aportemos un granito chiquito de arena. Es necesaria el involucramiento de todos los sectores del Estado en todos sus niveles. Por eso hemos confluido en una idea potente que es la CONISMA (Comisión Nacional Interministerial en Políticas de Salud Mental y Adicciones), que es una comisión que se crea por un decreto del gobernador, en octubre del 2024 –que es el mes de la salud mental- por el cual venimos a cumplir un punto importante de la ley nacional, que prevé la conformación de la CONISMA a nivel nacional, que se vio interrumpida, para que cada jurisdicción pueda tener su propia comisión para abordar las problemáticas de salud mental con la ayuda de todos los ministerios. Porque el abordaje requiere de la participación de todos los actores: escuelas, clubes, desarrollo social, y el resto de los ministerios que confirman el gobierno.

Un ejemplo. Tenemos que hacer una campaña publicitaria para difundir en medios tradicionales y en redes sociales, dirigida al ciudadano común, explicando cuáles son los signos, los síntomas que una persona debe tener en cuenta para entender que otra persona de su círculo está atravesando un problema de este tipo.

El año pasado se hizo algo de esto en el marco del Mes Amarillo, respecto a la prevención del suicidio. Hacemos fuerte hincapié en dos aspectos. Primero, en la posibilidad de que alguien escuche. Con la simple disposición de una persona a escuchar a otra, es una gran ayuda en lo que tiene que ver con la problemática de salud mental. Parece algo simple, pero en este tiempo donde estamos apurados, concentrados en nosotros mismos, donde las redes sociales ocupan mucho tiempo de nuestras vidas, que cualquier persona se siente a escuchar a su vecino, a su amigo, a su tía, para nosotros es súper importante. Con el sólo hecho de prestarle la oreja a alguien, que ese alguien no se sienta tan sólo con su problema, es una ayuda importante. Pero cuando uno no sabe bien qué tiene que hacer, para eso estamos los que intentamos tener una visión diferenciada. No importa que uno no sepa lo que le tenés que decir, pero le podemos anticipar a la persona: “no sé cómo ayudarte, pero puedo acompañarte para que otro que sepa más que yo te pueda ayudar”. Por otro lado, la escucha como algo fundamental a la hora de prestarle la oreja a los malestares. En el 2023 lazamos una convocatoria que tenía que ver con “A mí también me pasa”, como desterrando esa idea de que los problemas de salud mental sólo afectan a una parte de la población. Pueden afectar a todos y en cualquier momento de la vida. Si dotamos a la comunidad de herramientas, de posibilidades, habilitamos espacios de escucha, donde la palabra circule, si nos podemos sentar a charlar con el otro sobre lo que nos pasa, son espacios que para la salud mental son sumamente saludables y necesarios para que alguien no se sienta solo, para encontrar espacios donde poder socializar, expresar algo de su malestar, y acompañar a quien sufre o lo padece a los lugares correctos donde puede ir.

Desde los dispositivos que ofrece el Estado, ¿se ve la llegada de personas que acuden a ellos buscando ayuda?

Es interesante que, en todos los dispositivos preventivos, hay mucha gente que se puede acercar. Eso para nosotros es súper importante. Otra cosa que hemos puesto a rodar en este tiempo es la construcción de una red de juegotecas. El Ministerio de Salud de Santa Fe es la única cartera sanitaria que tiene una red de juegotecas en diferentes centros de salud a lo largo y ancho de toda la provincia. En esta primera etapa llevamos a cabo 50, para que las juegotecas sirvan como espacios de encuentro, para lo que nosotros denominamos el “jugar por jugar” sin ningún tipo de objetivo. No se trata de trabajos terapéuticos, sino que ofrecemos el espacio. Las juegotecas han llevado una importante inversión en juegos y juguetes para que los equipos de los diferentes centros de salud dispongan de un espacio y de un tiempo diferente al de su trabajo cotidiano, incluso los días sábado, donde se pueden acercar chicos de todas las edades, con los adultos, y la idea también es trabajar la relación entre el niño y el adulto. Que el adulto no deje al niño al cuidado de los responsables de las juegotecas, sino que se puedan acercar para reconstruir también un vínculo. Esos espacios son muy interesantes porque no sólo se produce una demanda, sino que hay una respuesta de la comunidad al acercarse a esos espacios, donde se la pasa bien, van, juegan, toman mates, charlan con los vecinos. Acá la respuesta y la apuesta es comunitaria. Los profesionales de la salud podrán hacer cosas, pero si la comunidad no toma esta temática y se fortalece y acompañan a quienes están padeciendo, no vamos a ser lo suficientemente efectivos en las respuestas que logremos dar.

Cuando hablás de comunidad, uno lo asocia al barrio, a la periferia, pero no al centro o a las zonas urbanas más pobladas.

Funciona en todos lados, pero de manera diferente. Todas son comunidades. Se dan con diferentes estrategias de acuerdo a cada territorio. La palabra territorio cobra una gran relevancia, porque los territorios se deben pensar diferenciadamente. No es lo mismo hablar del centro de Rosario que un pueblo del norte de la provincia. Ahí son los equipos profesionales con las comunidades las que dan cuenta de cuál es el método más eficiente para trabajar en sus lugares más cercanos.

Dentro de la problemática de salud mental, está muy en agenda la cuestión de las adicciones, ya no sólo a las sustancias, sino a las cuestiones más “modernas” como puede ser el juego online, vista como una “droga” que está al alcance de un clic en nuestros dispositivos.

Las juegotecas tienen que ver un poco con esto, de pensar, primero, un rasgo más preventivo. Segundo, no pensar al juego siempre ligado a la psicopatología, sino de recuperar algo de lo vincular, la posibilidad de hacer lazos con el juego. Pensamos que el consumo problemático también cobra escala a la hora de la cuestión del juego. Nosotros hablamos de consumos problemáticos digitales, no hablamos de ludopatía.  Algo que pasa por nuestros registros en el Ministerio de Salud, la cuestión del consumo problemático en los entornos digitales no se evalúa como una cuestión epidemiológica grave, o de preocupación extrema. No hay consultas puntuales en el sistema de salud como para que sea un rasgo característico del malestar que vemos hoy en la cuestión epidemiológica. Pero sí aparece en otros escenarios, como en los medios de comunicación como una preocupación instalada. Aparece en escenarios educativos. En ese sentido, el modo de abordaje tiene que ser con otros, tiene que ser necesariamente intersectorial, con la escuela, con el centro de salud, y donde hay una consulta puntual para abordar, se abordará en función de la singularidad. Pero como hay que apuntar a lo preventivo, para este año están planificadas otras 50 juegotecas más distribuidas por toda la provincia. Pensar en las juegotecas móviles e incorporarlas a los planes existentes en Santa Fe. La ministra de salud, Ciancio, anunció una gran campaña de vacunación que tiene que ver con la cuestión lúdica, y ahí también tenemos nuestra cuota, porque aparece la niña y el niño como protagonistas, con el juego también como protagonista y como herramienta lúdica. En esto de pensar a la vacunación con estrategias móviles, participamos con nuestras juegotecas para volver a insistir en esto: volver a ser comunidad, volver a jugar por jugar, que el juego nos reconecte con lo más íntimo que tenemos, que tiene que ver con la construcción de nuestros vínculos con otros. Ahí volvemos a los aspectos más preventivos, y a la posibilidad de ir observando en el territorio lo que va pasando para poder anticiparnos a algunas cuestiones.