¿Qué actividades desarrollan en el Puerto Joven, y qué cambia en la programación de verano?
Hay actividades que se venían desarrollando de antemano antes de la renovación del espacio, que son los talleres que damos durante el año: dibujo, música, break dance, escuela de cumbia. Estos funcionaban en lo que era antes el Galpón de Juventudes, ahora el Puerto joven. A esto le sumamos un nuevo espacio, el laboratorio tecnológico, la sala de computadoras, que estamos conformando con nuevos talleres que van por la lógica de capacitaciones, que pueden ser programación, capacitaciones en IA, DJ’s, edición de videos, y diferentes temas que van surgiendo. Siempre con la lógica de acompañar a los jóvenes que se acercan, en un desarrollo laboral, personal, en dónde quieran ir pensando su futuro. A esto le estamos sumando dos nuevos espacios que son una sala de podcast, más dos salas de ensayos para que las bandas de la ciudad puedan venir a usarlas de forma gratuita. Otro de los grandes cambios que tuvimos fue el empezar a pensar los espacios para los fines de semana. Sábados y domingos abierto con actividades funcionando; fue un movimiento interesante, con la ayuda de algunos privados que se fueron sumando, y nosotros pensando en actividades. Septiembre, que es un mes clave, porque la municipalidad lo encuadra en Septiembre Vibra Joven, con la idea de mostrar los diferentes lenguajes que transitan las juventudes, siempre sobre el eje de la Memoria, para armar todas las actividades que tenemos durante ese mes para la juventud en general.
Hablás de temas que “surgen”. ¿Cómo surgen esos temas?
Tenemos toda una red funcionando en los diferentes Centros Cuidar de la ciudad, que son trabajos sociales dentro de los barrios de Rosario, además de una llegada a los diferentes colegios de la ciudad con algunos programas internos. A través de esa conexión con los jóvenes se puede hacer una evaluación de las necesidades que se fan formando. A eso le sumamos que, desde que arrancó esta gestión en el 2023 empezamos a funcionar con la mesa del Gabinete Joven que funciona con el resto de las secretarías de la Municipalidad, como una mesa de ideas para poder pensar esta nueva lógica y lo que necesitamos para poder acompañar de mejor manera estos proyectos que se van pensando.
¿Para qué, con qué objetivos decidieron continuar con las actividades en el verano?
Es una dinámica pensada con los trayectos similares que tenemos durante el año, pensados en formatos más cortos, para que pueda ser seductor para quienes quieran anotarse después en los talleres durante el año. Se hace una tanda en enero, otra en febrero. En febrero vamos a sumar una tanda para el laboratorio tecnológico en lo que es electrónica y computación. Pero pensamos en cómo seducir a los jóvenes con las propuestas que hay, y poder formarlos partes de esa comunidad. Las actividades que desarrollamos son para poder invitar al joven a que nos sigan por redes sociales, que puedan estar cerca y que sean parte de este vínculo de ida y vuelta que tenemos con ellos para apropiarse del lugar, porque esa es la lógica de un lugar gratuito, para que ellos puedan venir a circularlo 24/7.
¿Cuál es la franja etaria de los inscriptos, y cuántos chivos vienen?
Nosotros trabajamos entre los 12 y 35 años. En lo territorial tenemos algo de 450 chicos; en lo que es Nueva Oportunidad con los talleres de formación, más de 1800; en los talleres de acá tenemos unos 350 chicos; en Impulsarte -que es un programa de emprendedores- tenemos más de 600 jóvenes que participan. Es un número interesante que se van sumando, llegando a más de 3.000 jóvenes que se van acercando a las diferentes actividades.
En este intercambio, ¿qué les dejan los chicos a ustedes?
Se da mucho en los talleres que armamos para el cierre del año, y con los espacios de diálogo y de escucha; lo fundamental es que los pibes puedan sentir, que es lo que muchas veces falta en otros ámbitos de la ciudad; que no sean juzgados, y tener ciertos valores que creemos que son fundamentales para poder trabajar, y el compañerismo en esta construcción. Tenemos grandes profesionales que a la hora de poder trabajar con los jóvenes –a los que llamamos educadores por ese rol que cumplen- terminan siendo acompañantes súper necesarios, que los mismos jóvenes los reconocen a la hora de poder ser escuchados en lo individual, en lo grupal, en poder ser parte de algo que, en otros espacios como pueden ser los colegios, a veces no lo pueden lograr. Acá intentamos brindar esa herramienta con alguna lógica distinta de trabajo, y la facilidad de poder acceder a ciertos contenidos culturales, de educación, de aprendizaje, que algunos no pueden hacerlo por una cuestión económica. Para mí, y para todo el equipo que tenemos dentro de Puerto Joven y del Gabinete Joven, es fundamental el no perder ciertos lugares dentro de la sociedad que hoy creo que se están amedrentando y que se van perdiendo, y poder pensar esta defensa de la cultura, esta llegada de la cultura para los jóvenes en general, y poder seguir convocando a incentivar a que los jóvenes puedan seguir participando de estos lugares, y usar algunas líneas como es la memoria, que son ejes que a lo largo del tiempo parece que se van perdiendo. Estamos en un momento crítico para poder defenderlos, y es necesario que el municipio y toda esa juventud puedan seguir trabajándolo, pueda seguir defendiéndolo, puedan seguir construyéndolo, y que los jóvenes puedan venir a ser parte, parte activa de ese armado, de ese desarrollo. Creo que la municipalidad tiene ese rol fundamental dentro de esta sociedad, más en una Rosario que es súper activa en todo su despliegue, en una llegada a los barrios, a los diferentes lugares, algo que en otras partes del país no sucede.
