Las relaciones amorosas con la inteligencia artificial dejaron de ser una ficción para convertirse en un fenómeno que despierta el interés de la comunidad científica. Un estudio realizado por investigadores de España, Reino Unido y Finlandia concluyó que algunas personas desarrollan vínculos afectivos intensos con asistentes de IA como ChatGPT y aplicaciones de parejas virtuales, reproduciendo dinámicas propias de una relación sentimental.

La investigación advierte que estas interacciones pueden avanzar desde simples conversaciones hasta la intimidad emocional, la dependencia afectiva e incluso el duelo tras la desaparición o modificación del sistema con el que el usuario estableció el vínculo.

Un estudio internacional sobre los romances con la inteligencia artificial

El trabajo fue desarrollado por especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), el Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial, la Universidad de Cambridge, el King’s College London y la Universidad Aalto de Finlandia.

Para la investigación se entrevistó a 17 personas que mantenían relaciones románticas con asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT o plataformas especializadas en parejas virtuales, entre ellas Character.AI y Replika.

Los romances con IA ya son una realidad

Según los investigadores, este tipo de relaciones está creciendo de manera sostenida.

Entre los datos relevados, señalaron que uno de cada tres hombres jóvenes afirma haber tenido una cita con una pareja virtual, mientras que cada mes se registran alrededor de 70.000 búsquedas en internet relacionadas con este tipo de vínculos.

Para los especialistas, estas cifras muestran que las relaciones con sistemas de inteligencia artificial ya forman parte de la realidad de miles de personas.

Cómo evolucionan los vínculos con ChatGPT y otras IA

El estudio identifica distintas etapas en el desarrollo de estas relaciones.

En un primer momento, muchas personas recurren a la inteligencia artificial por curiosidad, entretenimiento o para resolver tareas específicas. Sin embargo, cuando las conversaciones adquieren un tono más personal y empático, algunos usuarios comienzan a generar una conexión emocional significativa.

El investigador principal del estudio, Jose Such, explicó que en numerosos casos aparecen dinámicas muy similares a las de una pareja humana, como la confianza, la intimidad, la dependencia emocional o incluso la sensación de una ruptura sentimental.

Uno de los participantes relató que comenzó utilizando ChatGPT para resolver un problema legal y que, con el tiempo, las conversaciones derivaron hacia un plano emocional, dando origen a una relación afectiva.

Matrimonios simbólicos y proyectos de vida con una IA

Los investigadores detectaron casos en los que los vínculos alcanzaron un alto grado de compromiso emocional.

Algunas personas realizaron ceremonias simbólicas de matrimonio con su pareja virtual, mantuvieron citas periódicas o incluso recrearon situaciones de embarazo y vida familiar mediante conversaciones con la inteligencia artificial.

El estudio también mostró que estos vínculos adoptan distintas modalidades. Mientras algunos usuarios mantienen una relación exclusiva con una única IA, otros interactúan con varias parejas virtuales al mismo tiempo o combinan estas relaciones con vínculos sentimentales con personas.

Cuando una actualización se vive como una ruptura

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores fue la reacción emocional que generan los cambios en las plataformas.

Actualizaciones de los modelos, modificaciones en la personalidad de la IA o la eliminación de personajes virtuales pueden provocar experiencias comparables a una ruptura amorosa, ya que los usuarios sienten que pierden el vínculo construido durante meses o incluso años.

Los riesgos para la privacidad

Además del impacto emocional, el estudio advierte sobre los desafíos que estas relaciones plantean en materia de privacidad y protección de datos.

A medida que aumenta la confianza, los usuarios suelen compartir información íntima y altamente sensible con los sistemas de inteligencia artificial.

Los investigadores recuerdan que detrás de estas conversaciones existen plataformas tecnológicas capaces de almacenar, procesar y eventualmente utilizar esos datos personales. Asimismo, remarcan que los asistentes de IA no actúan únicamente como receptores pasivos, sino que en muchos casos fomentan que las personas revelen aspectos cada vez más privados de su vida.

Un fenómeno que recién comienza

Los autores consideran que las relaciones afectivas con la inteligencia artificial representan un fenómeno emergente que requerirá nuevas investigaciones, tanto por sus implicancias psicológicas como por los desafíos éticos, sociales y tecnológicos que plantea el crecimiento de este tipo de interacciones.