La forma de leer cambió de manera radical en los últimos años. Mientras que antes la mayoría de los estudiantes utilizaba libros, cuadernos y fotocopias, hoy las computadoras, tablets y teléfonos celulares forman parte de la rutina escolar. Frente a este cambio, una pregunta cobró cada vez más relevancia: ¿es mejor leer en papel o en pantalla para comprender un texto?
La evidencia científica acumulada durante la última década indica que el soporte sí puede influir en la comprensión lectora, aunque las diferencias dependen del tipo de lectura y del contexto en el que se realiza.
¿Qué dicen los estudios sobre leer en papel o en pantalla?
Diversos estudios y metaanálisis concluyen que, en promedio, las personas comprenden mejor los textos cuando leen en papel que cuando lo hacen en una pantalla.
La diferencia suele observarse en textos largos, con conceptos complejos o que requieren un análisis profundo y una lectura pausada. En cambio, cuando se trata de textos breves, consultas rápidas o lecturas recreativas, las diferencias entre ambos formatos son mucho menores.
¿Por qué el papel favorece la comprensión?
Una de las principales explicaciones es que el formato impreso ayuda a construir un “mapa mental” del texto. Recordar dónde estaba ubicada una idea dentro de una página facilita organizar la información y recuperarla más adelante.
Además, el papel elimina buena parte de las distracciones presentes en los dispositivos electrónicos. Mientras se lee un libro no aparecen notificaciones, mensajes, enlaces o aplicaciones que interrumpan la atención.
No todas las pantallas afectan la lectura de la misma manera
Los especialistas advierten que no es lo mismo leer un libro en un lector electrónico que hacerlo desde un teléfono celular con constantes interrupciones.
Aspectos como el tamaño de la pantalla, el brillo, la calidad del dispositivo, la posibilidad de tomar notas y, especialmente, las notificaciones pueden influir en el nivel de concentración y comprensión.
La forma de leer también cambia según el soporte
Las investigaciones muestran que las personas suelen modificar sus hábitos de lectura según el dispositivo utilizado.
En el papel es más habitual leer lentamente, releer fragmentos, subrayar y reflexionar sobre el contenido. En cambio, en las pantallas predomina una lectura más rápida, orientada a escanear información y localizar datos específicos, una estrategia útil para determinadas tareas, pero menos eficaz cuando el objetivo es comprender un tema en profundidad.
¿Hay que dejar de usar las pantallas para estudiar?
La respuesta es no. Los especialistas destacan que las tecnologías digitales ofrecen ventajas importantes, como el acceso inmediato a información, recursos multimedia y herramientas para el trabajo colaborativo.
Por eso, la recomendación no es elegir entre papel o pantalla, sino utilizar cada formato de acuerdo con la necesidad. Para buscar información o leer textos breves, los dispositivos digitales resultan muy útiles. En cambio, para estudiar capítulos extensos, preparar un examen o analizar contenidos complejos, el papel continúa ofreciendo ventajas para muchas personas.
Qué recomiendan los especialistas
Lejos de enfrentar ambos formatos, la evidencia científica propone aprender a utilizarlos de manera complementaria. Enseñar estrategias de lectura adaptadas a cada soporte permite aprovechar las ventajas de la tecnología sin perder los beneficios que ofrece el papel para la comprensión, la concentración y el aprendizaje.
Algunas recomendaciones son:
- Reservar el papel para lecturas extensas o de alta complejidad.
- Reducir las distracciones cuando se lee desde un dispositivo digital.
- Enseñar a subrayar, resumir y tomar notas, tanto en papel como en formato digital.
- Favorecer momentos de lectura sostenida, sin interrupciones.
- Elegir el soporte según el objetivo de aprendizaje.
El verdadero desafío es formar buenos lectores
Más allá del formato, la comprensión lectora depende de múltiples factores: el conocimiento previo, el vocabulario, la atención, la motivación y las estrategias que cada persona pone en juego al leer.
Por eso, el debate no debería centrarse en decidir si el papel es mejor que la pantalla, sino en cómo aprovechar las fortalezas de cada soporte para formar lectores capaces de comprender, analizar y reflexionar sobre lo que leen.
En un mundo cada vez más digital, enseñar a leer con profundidad —sin importar el formato— sigue siendo una de las habilidades más importantes que la escuela puede desarrollar.
¿Papel o pantalla? ¿Cuál conviene elegir?
Elegí el papel cuando…
- Vas a estudiar un tema nuevo.
- El texto es largo o complejo.
- Necesitás recordar información con precisión.
- Querés minimizar las distracciones.
Elegí la pantalla cuando…
- Buscás información puntual.
- Leés noticias o textos breves.
- Necesitás acceder rápidamente a distintos recursos.
- Vas a consultar materiales multimedia o interactivos.

