Un nuevo avance científico abre una posible etapa en la prevención del COVID-19. Se trata de un antiviral oral desarrollado en Japón que, por primera vez, demostró eficacia para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad en personas que convivieron con un caso positivo.

El fármaco, llamado ensitrelvir, ya fue aprobado en Japón y se encuentra bajo evaluación en Estados Unidos y Europa. Su potencial uso preventivo podría beneficiar especialmente a personas inmunosuprimidas y a quienes viven en instituciones cerradas, grupos que aún mantienen un mayor nivel de vulnerabilidad frente al virus.

Un antiviral con efecto preventivo

Los resultados, publicados en la revista The New England Journal of Medicine, muestran que el medicamento logró disminuir de forma significativa la aparición de COVID-19 sintomática en contactos estrechos dentro del hogar.

El estudio incluyó a más de 2000 personas que convivían con pacientes recientemente diagnosticados. Todos los participantes eran inicialmente negativos y recibieron el tratamiento dentro de las primeras 72 horas desde la detección del caso índice.

Durante los diez días posteriores, solo el 2,9% de quienes tomaron el antiviral desarrolló síntomas, frente al 9% del grupo que recibió placebo. Esto representa una reducción del riesgo cercana a dos tercios, un resultado que no había sido alcanzado por otros antivirales en este tipo de contexto.

Cómo actúa el medicamento

Ensitrelvir funciona como un inhibidor de la proteasa 3C, una enzima clave para la replicación del SARS-CoV-2. Al bloquear este mecanismo, impide que el virus se multiplique dentro del organismo.

Si bien otros tratamientos, como Paxlovid, actúan sobre la misma diana molecular, no habían logrado demostrar una eficacia clara en la prevención tras la exposición. En ese sentido, el nuevo fármaco marca una diferencia relevante.

Seguridad y perfil clínico

El ensayo no registró hospitalizaciones ni muertes vinculadas al COVID-19 en ninguno de los grupos. Además, la proporción de efectos adversos fue similar entre quienes recibieron el medicamento y quienes tomaron placebo, con niveles bajos de eventos graves.

Estos datos refuerzan la idea de que el antiviral podría ser una opción segura para su uso preventivo en situaciones de riesgo.

Un cambio tras intentos fallidos

El desarrollo de ensitrelvir adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que otros ensayos previos con antivirales orales no lograron resultados concluyentes en prevención. Tampoco tuvieron éxito sostenido estrategias como el uso de anticuerpos intravenosos frente a nuevas variantes.

En este contexto, la posibilidad de contar con un tratamiento oral eficaz para evitar la enfermedad representa un avance significativo, especialmente en un escenario donde la mayoría de la población ya cuenta con algún nivel de inmunidad.

A quiénes podría beneficiar

Los especialistas coinciden en que el mayor impacto se daría en personas mayores, inmunosuprimidas y residentes de geriátricos, donde el riesgo de cuadros graves sigue presente.

El desafío ahora pasa por definir en qué casos se indicará el tratamiento y cómo se integrará a las estrategias actuales, que hasta ahora se basan principalmente en la vacunación y el aislamiento.

Próximos pasos

El Ministerio de Salud de Japón ya aprobó el uso preventivo del fármaco, comercializado como Xocova. En paralelo, organismos regulatorios de otras regiones analizan los datos del ensayo clínico para tomar una decisión en los próximos meses.

Mientras tanto, la comunidad científica sigue de cerca su evolución, con la expectativa de que este tipo de antivirales amplíe las herramientas disponibles para reducir el impacto del COVID-19 en poblaciones de riesgo.