El Frente de Liberados Rosario es una organización abierta a la comunidad. “En principio está pensada para aquellas personas que salen de estar detenidas, pero está abierta a los vecinos, familiares, a cualquiera que se quiera sumar, a sumar experiencias y a trabajar en conjunto”, relata a La Tarima Jesús Romano, fundador y coordinador de este espacio en constante crecimiento.

Romano pasó siete años preso, y entendió en carne propia la necesidad de un lugar de brazos abiertos para quienes salen de cumplir una pena y buscan una nueva oportunidad.

Pensando en un futuro mejor para el post encierro, el proyecto comenzó a tomar forma entre familiares y detenidos en la Unidad Penitenciaria Nº 6 de Rosario, y logró concretar sus primeras acciones en el año 2018.

Cómo llegan los que llegan

En un primer momento, “los pibes que llegan ya se relacionan adentro, antes, con las diferentes organizaciones sociales. El Programa Espuma, la UNR, Alfabetización Santa Fe, son varias las organizaciones que trabajan dentro de la unidad, y ellos les van comentando de nuestra existencia”, explica Jesús.

Pero cuando se refiere a cómo llegan estas mujeres y hombres a su puerta, la situación es muy compleja. “Llegan rotos, nosotros somos el último eslabón de la cadena laboral. Pero los abrazamos, y empezamos a trabajar, más que nada, mentalmente, y laboralmente también. Muchos vienen sin acompañamiento familiar”.

Jesús reconoce que el estigma social es otro de los karmas que debe superar quienes salen de prisión con el deseo de insertarse humana y laboralmente. “Es un bajón, porque el pibe sale con una etiqueta, y si al otro esa etiqueta no le simpatiza, el pibe se aleja y lo tenemos más excluido, en lo laboral, en lo familiar, en el entorno”.

Un Frente en expansión

En la actualidad, el Frente de Liberados Rosario tiene varias “unidades de negocio”. En el predio de Dean Funes al 5100 funciona la Cooperativa Ziza, que además de enseñar a coser, produce y vende ropa de trabajo, guardapolvos, boxers y remeras. Está también el taller de soldadura, donde confeccionan y venden diversos productos –como chulengos- fabricados con materiales reciclados. Además, allí funciona una cocina, “donde las pibas y pibes vienen a tirar magia” haciendo prepizzas, pastas, y pan dulce para fin de año. Y está en progreso una sala de ensayo/grabación; un espacio infantil para que las mamás que trabajan allí puedan tener a sus hijos en un ámbito más adecuado y adaptado, y una sala con computadoras e internet.

A pocas cuadras, se encuentra el sector de reciclado a cargo de Carlos Molina, quien ya piensa en instalar un criadero de gallinas para la venta de huevos. “Para darle trabajo a la gente. Como Jesús me lo dio a mí y a otros amigos privados de la libertad, yo también quiero ayudar a otra gente”.

Dentro de este predio, madura el proyecto de colgar unas bolsas e ir armando un gimnasio, “para que los más chicos descarguen energía acá y no en otro lado ni contra nadie”, afirma Jesús.

Y a pocos metros, en una de las esquina, está el “Café-Roti”, el último espacio que armó el FLR, al que los mismos protagonistas lo definen como un punto de encuentro: cafetería por las mañanas, producción de viandas al mediodía, y rotisería por las noches. Y para el verano, se viene el sector parrilla. Por último, “Alto Viaje”, la peluquería/barbería que cuenta con unos 50 alumnos del plan Nueva Oportunidad, y que brindan servicio a todo el barrio Triángulo.