LT: ¿Cómo se planifica una ciudad?
EB: Es una pregunta interesante, y muy amplia. Hemos tenido casos que se han planificado ciudades desde cero, como el caso de Brasilia, o el caso de La Plata. La plata, la ciudad de las diagonales, fue gestada desde un desde un principio, el diseño en cuadrícula, en diagonales, ejes monumentales. Eso es planificar una ciudad o proyectar una ciudad. En el caso nuestro es planificar sobre una ciudad existente. Planificar sobre una ciudad existente tiene sus particularidades porque, más allá de la forma geométrica que puede tener una ciudad, uno tiene que interpretar lo existente. Es lo mismo que vos me decís, ¿cómo puede ser el proyecto de mi casa? Y yo digo, tirara todo abajo y hacemos una nueva. En el caso de la ciudad, no se puede. Entonces, se planifica en base a lo existente, y de interpretar lo existente. Ahí viene todo un enfoque muy particular, porque en una ciudad existente no hay solamente formas, calles, avenida, trama urbana, sino que adentro hay gente, hay intereses, lo que en el equipo llamamos lo extraformal. Planificar es decir, qué lindo si yo tuviera, por ejemplo, desde el Monumento la Bandera hasta la salida Funes una avenida como puede ser Libertador (en Buenos Aires). Es imposible pensar en Rosario en una alternativa como esa, porque hay suelo privado, hay expropiaciones, está lo económico, está lo político, está lo social. Todas esas cuestiones hay que interpretarlas. Entonces, no es sencilla la cuestión de intervenir una ciudad, una ciudad muy amplia, una ciudad heterogénea, una ciudad donde el desborde de la periferia toma la prioridad en situaciones rápidas de infraestructura. Porque hay gente que no tiene agua, o hay gente a la que la luz no le llega. En el centro también está pasando lo mismo, o estaba pasando lo mismo. Entonces, en la periferia existen una realidad de ciudad, y por adentro, otra realidad de ciudad, con otros problemas. Por ejemplo, un tema que a nosotros nos parece importante es lo que está pasando en el centro, que cada vez hay menos gente viviendo en el microcentro. Hay actividades que van cambiando. Antes tenías calle Santa Fe que en el horario bancario había miles de personas transitando, con todo lo que eso genera. Ahora, los bancos prácticamente están sin población, sin clientes o todo se maneja a través de internet. Eso también empieza a tener algunas cuestiones que no son favorables. A veces en lo político, cuando uno dice que hay que volver a poblar el centro, pareciera ser que nosotros queremos agrupar gente, amontonar gente. Es que, justamente, hay muy poca gente viviendo en el centro de Rosario. Son situaciones encontradas. ¿Cómo se planifica? Desde planeamiento, apenas asumimos nos planteamos que hay una ciudad utópica, una ciudad ideal, y lo que nosotros contraponemos a eso es una ciudad posible. Cuando reinterpretamos todo esto, la ciudad posible es la ciudad que podemos llegar a ser. A esa esas cuestiones las dividimos en tres escalas: una escala metropolitana, una escala urbana y una escala barrial, con estrategia de planificación y con objetivos. Un ejemplo concreto: en la integración metropolitana, un plan que fue un ejemplo de ese desarrollo urbano integrado que nosotros tenemos que lograr, es lo que hicimos para el Plan Rosario 300, para el festejo de los 300 años de Rosario, que son proyectos de escala metropolitana como atractivo de turismo regional. En eso se incorporó todo lo que se hizo en Plaza 25 de Mayo, en la Catedral, en la reforma de la fachada de del Palacio Municipal, la restauración de del Pasaje Juramento, todo lo que hicimos en la costa central que se revitalizó, El Aura, todos esos son proyectos de una escala metropolitana, porque ahí no solamente va el rosarino, sino de zonas de influencia, y me atrevo a decir, del turismo que ha crecido en Rosario como nunca con gente que viene de otras provincias. En el caso de escala urbana, como ejemplo, nosotros -y eso también es un eje que estudiamos, propusimos y estamos llevando a cabo- impulsamos un plan de infraestructura verde urbana, es decir, todo lo verde que sea social, que sea ambiental y productivo. Ese es un desarrollo urbano flexible, donde el plan de infraestructura verde no se limite única y exclusivamente a decirle una empresa privada que tiene que poner 100 árboles, “bueno, plantalos en la costa”. En el plan de infraestructura verde no tenemos grandes desfasajes con respecto a los metros cuadrados por habitantes de verde, de terreno absorbente. Lo que sí tenemos es que las islas de calor están mal distribuidas. Por ejemplo, vos te vas a Fisherton, el verde de Fisherton, privado o público, da condiciones óptimas. Ahora, cuando nos venimos acá a pleno centro, ahí empieza a flanquear el tema de los de estos parámetros. A nosotros nos da datos para interpretar y dar respuesta. No sé si ustedes habrán visto que en el centro estamos haciendo cazuelas para los árboles, ampliación de cazuela, canteros en las veredas donde ponemos plantas que sean absorbentes. Y el otro punto que es a escala barreal, donde se piensa la estrategia, la identidad y la innovación, el objetivo tiene que ver con un desarrollo urbano equilibrado. Y ahí, por ejemplo, tenemos el plan -que también lo hemos cambiado- de sostenibilidad patrimonial. Porque entendemos el patrimonio como identidad, y no solamente como identidad, sino dinamizador de proyectos. Y ahí empezamos a trabajar toda la cuestión del patrimonio. Y acá es donde meto la ciudad posible y la ciudad existente. En lo patrimonial tenemos edificios que lamentablemente, por cuestiones de que son privados, está el tema del dinero, y se van deteriorando, se van cayendo, y uno los ve y le dice al dueño, “Che, restaurarlo”, y te responde, “no tengo plata”. Y si lo vende, lo tiene que vender a 2 con 50. Empiezan a haber todos esos desequilibrios.
LT: Pero el empresario no va a respetar el carácter patrimonial de ese edificio porque no le interesa como proyecto.
EB: Cuando lo ponen en venta, lo tenés que malvender porque el que viene como desarrollador, quiere invertir para ganar dinero. Entonces es ahí donde nosotros decimos que tenemos que restaurar, y para restaurar empezamos por los que están catalogados como 1, la Catedral, el Palacio Municipal, la Ex Aduana, la Plaza 25 Mayo, que restauramos y le dimos un servicio más amplio a la gente para que se use. Y para ello cambiamos todo la ordenanza patrimonial.
LT: Planeamiento es planificar, imaginar, prever, anticipar. Cada cuestión que se piensa para la ciudad atraviesa todas las áreas. ¿Cómo se negocia con las demás secretarías para que un proyecto sea viable, o no?
EB: Lo ideal en una ciudad o en un país o una provincia sería poder consolidar una política de estado, aún con diferencia de colores políticos. Ese sería el sueño mío. Es dialogando. En equipos de trabajo con otras áreas de la Municipalidad tenemos un gabinete urbano donde discutimos, nos peleamos, pero avanzamos. Por eso se pudo hacer tanto en esta gestión que estamos desde hace dos años y medio. Hicimos muchísimo, y siempre se cede y se busca un punto de contacto en común. Obviamente, con un gran apoyo del intendente Pablo Javkin, que aún con discusiones, con charlas, donde la gran mayoría de las propuestas quedan, otras se bajan, y otras bajan por los tiempos. Lo hacemos de esa manera. No creo que exista otra manera, porque si no, los arquitectos nos miraríamos el ombligo, no vamos a creer que somos el ombligo del mundo. También tenemos una cuestión que es a escala urbana, y también metropolitana. No olvidemos que en esa falta de infraestructura está la conectividad. Rosario tiene aún calles con zanja, calles de tierra. Por eso en estos últimos años la inversión que ha hecho el gobierno de Pablo Javkin es la más alta en lo que tiene que ver con salud, pero después viene la infraestructura y conectividad. Estamos trabajando con un presupuesto altísimo en el año 2026 con todo el tema de la conectividad.
LT: Cuando se habla de una Rosario pacificada, ¿cuánto tiene que ver el área de Planeamiento para que se pueda dar esta realidad?
EB: Primero, la seguridad per sé. Calculá que Rosario en los últimos 4 años tenía 20 patrulleros y ahora superan los 300, 400, y el control de cámaras; hoy prácticamente toda la ciudad está monitoreada. Eso es lo básico. Pero para que haya seguridad vos tenés que largar a la gente a la calle. Hace 4 o 5 años atrás, por el lugar donde vivo no me daba ganas de caminar en algunos momentos del día. Hoy, al ver gente y presencia policial, va cambiando. Es terrible cuando ves una ciudad que tiene zanja, veredas, maltratados los árboles o crecidos, y hay oscuridad. Para los malos el momento propicio. A nosotros nos falta un 10% para completar con luces en LED toda la ciudad. Entonces, tenés luces, tenés un cordón, tenés una vereda, los árboles se mantienen. Y después, tener los lugares para que la gente pueda usar el espacio público. Nosotros llevamos hechas más de 100 nuevas plazas, algunas que se refuncionalizaron, es notable eso. La alegría que a nosotros nos da cuando pasamos por las plazas, fundamentalmente en verano, y son las 11 de la noche y está la familia, los chicos y padres tomando mate o tomando una cerveza, y vos ves la cantidad de gente que hay, es por acá. Todo eso implica desde nuestro punto de vista, desde nuestra área, prever, proveer de lugares para que la gente se reúna. No nos olvidemos que no tenemos la billetera extendida para lo que se quiera pedir. Nos medimos. Porque también está la otra situación, que manejamos dineros públicos. Por lo menos desde Planeamiento de Obras Públicas, cada presupuesto, cada precio oficial para llamar una licitación, lo estudiamos como si fuera nuestro. Para que, con lo mismo, se pueda hacer más, y lo más que se pueda hacer es directo para la población. Ahí es donde la rueda empieza a funcionar. La ciudad, ¿para qué está?, para la producción, para el desarrollo, para los comercios, pero en definitiva es el bienestar de la gente, y ese es el norte: que qué hicimos hoy, en qué beneficiamos la gente.
LT: ¿Qué le falta, Rosario?
EB: Más pavimento, más calles, más veredas, más árboles, más verde. Sostener la seguridad. Voy a decir una obviedad, pero es lo que la gente dice cuando viene ahora Rosario. Rosario está linda. ¿De qué nos asombramos nosotros cuando vamos a otros países del primer mundo?, vemos que están limpios, seguros, iluminados. Es otorgarle más cosas a eso, más ímpetu a todas estas cuestiones, que en definitiva son aquellas que nosotros siempre pensamos. Después podés tener inversión privada, que es potencia también, inversión mixta, lo privado con lo público, y después podés tener edificios públicos que alguno te guste más o te guste menos. Nosotros, por ejemplo, El Aura, el techo que hicimos en la costanera, porque era invivible esa costanera. Ahora vos pasar, hace frío, calor, llueve, la gente va. En una obra simple, la gente vos la ves, está contenta, hace cosas. Yo tengo siempre la anécdota de que ese techo que nosotros hicimos, ese techo reflejante, lo primero que me preguntaban todos cuando estaba en construcción o apenas se inaugura, ¿para qué sirve? Y yo le contesté, para todo o para nada. ¿Quieres venir con la reposera a tomar mate? ¿Querés venir con tu hijo con el triciclo? ¿Querés filmar una película, queré sacarte fotos? Eso a la gente la motiva, la eleva. Creo que faltan aún más cosas de ese tipo. Por ejemplo, nosotros ahora empezamos -similar a lo que pasó en la costa central- en la costa norte de La Florida, apuntando a un desarrollo como esto. Si hubieras venido tres meses atrás yo te hubiera dicho que desde el Mundial del 78 que no se le hace ninguna inversión, con todo lo que después eso trae, porque la gente mala no va al Aura, la gente mala va a esos lugares, donde falta luz, donde está deteriorado, donde no se limpia correctamente o se hace mugre. Tenemos que entender que la ciudad es un hecho colectivo, y el papel que vos no tirás, la mugre que no dejás abandonada, o cuestiones domésticas, colabora con todo esto. Uno dice, en otros países del mundo limpian. No. Limpia, pero no ensucian. Y lo que a veces me jode es que ves argentinos que están en una ciudad del mundo y tiran en el cesto. ¿Y por qué no lo hace en Rosario? Ahí donde está el hecho colectivo, que eso también parte de la educación que podemos tener nosotros en los colegios. Yo debo reconocer que mis hijos me enseñaron un montón, porque yo fumo, y antes tiraba el pucho por a donde estuviera, y ahora no lo hago más porque mi hija me vuelve loco. Me dice, “Papá, eso lo puede comer eh un pájaro, ensucia, tapa las cañerías”. Si me preguntás qué falta, falta tomar conciencia y cuidar lo que hacemos.
LT: ¿Tenés algina ciudad modelo?
EB: Cuando vos seguís una ciudad como ejemplo, todos los traslados, las readaptaciones, no son válidas. Yo te puedo decir Copenhague. Hoy justo a la mañana hablaba de un edificio que se hizo en Madrid, donde se ahuecó un edificio, una metalúrgica que estaba, se sacó toda la planta baja y el espacio privado pasó a ser público, y me encanta ese proyecto. Ahora, ¿qué pasa? Yo lo traslado eso a Rosario y lamentablemente ahí tenés gente en situación de calle que te lo ocupa en 15 minutos. Entonces, una obra perfecta en mi interpretación, pasó de un de un espacio privado a un espacio público. Ahora, cuando vos hace el traslado ahí empiezan a fallar las cosas. Si vos me preguntás, sacaría cosas de Copenhague, sacaría cosas de Barcelona, sacaría cosas de Madrid, sacaría de París, pero no digo una ciudad en particular. Sacaría cosas también de lugares como México, donde dan solución a millones de personas que están en la calle. Nosotros, por ejemplo, en el tema patrimonial hemos sacado planes de Perú. No lo copiamos, lo readaptamos.
LT: ¿Va a va a estar terminada para el verano la obra en la costa norte?
EB: Y si El Niño nos deja. Está programado para fines de diciembre, principio de enero. Lamentablemente tuvimos interrupción por cuestiones políticas. La idea nuestra era comenzar en junio, tuvimos que comenzar en julio, son pocos meses pero están apuntados todos los cañones a poder terminar. Como así terminamos en septiembre, porque tenemos los Juegos Sudamericanos, y lo que nos parecía a principio de año que no íbamos a llegar, las dos grandes obras que son el Arena y el Microestadio, ya se terminan a fin de mes, son obras excepcionales que nos quedan, son el legado que no van a quedar. Así es el círculo. Nos eligieron porque se gestionó, nos eligieron porque Rosario está como está, porque si hubiera sido 4 o 5 años atrás, yo no sé qué hubiera pasado, porque nadie va a someter a un Juego Olímpico en lugares donde pueda haber violencia o pueda haber crímenes como se estaba. Se empezaron todas estas obras y se terminaron. También debo reconocer dentro de todas estas cuestiones, que hay una sinergia muy importante con Provincia, cosa que con el gobierno anterior no pasaba. Toda esta sinergia de emprendimientos en común con Provincia donde están los aportes de fondos; tener un gobierno como el de la Provincia de Santa Fe, hizo que todas esas nuevas obras sean posible.