“Biópera es mucho más que sólo conectar sensores en hongos y crear música e imágenes. Hay todo un relato evolutivo, el cual está siendo contado por el hongo”, explica a La Tarima Ale Sorín, uno de los creadores de este disruptivo espectáculo multimedia que, literal y técnicamente, vincula sensorialmente a los artistas con hongos (vivos). “La idea original de Biópera es que fuera una ópera en la cual la diva es un hongo, que te cuenta la historia de la vida en este planeta. Además, la sesión que estemos performando depende un poco de la actividad del hongo. A veces el hongo genera cierta música y visuales, y a veces genera otras. Incluso estamos tratando de encontrar algún tipo de lenguaje con los hongos”.
Respecto a las especies de hongos utilizada en las performances, el artista aclara: “En biópera trabajamos normalmente con hongos comestibles, no psicoactivos, como el plerotus, ostra, gírgolas, champiñones, inoki, melena de león. No son los hongos alucinógenos con los que mucha gente asocia la obra. En realidad, nunca hemos hecho experimentos con alucinógenos”. En tal sentido, Sorín señala que “la única particularidad que tienen que tener los hongos es que estén vivos, que sea un micelio, y que ese micelio esté activo, y eso es lo que nosotros medimos, sus pulsiones eléctricas que nos dan elementos para poder convertirlas en música y en visuales”.
Presente y futuro de la conexión humano – naturaleza
“Siento que la sociedad postmoderna se ha ido tecnificando mucho, ha puesto mucho los valores en lo material y alejándose de la naturaleza. Pero por otro lado, se está abriendo una corriente de gente que está buscando reconectar con la naturaleza, que está volviendo a darle el valor, a dar espacio. Gente que empieza a tomar animales y plantas como individuos y los pone a un nivel a la par de lo humano”.
Por otro lado, “sí creo que el sistema como, está armado hoy en día, no lo pone como prioridad. Hay un avance avasallante de la civilización humana por encima de lo natural, con un abuso de recursos muy importante. Y la verdad, en este momento del proceso humano podríamos tener la madurez como para parar la pelota y tener una visión un poco más global y organizarnos, de manera en que las prioridades de las personas y del sistema sean otras, de una manera más ecológica y sustentable”.
“Si hay algunos desastres por el abuso de los recursos del planeta y empezamos a ver las consecuencias de manera mucho más tangible, ahí me parece que sí puede haber cambios. Pero por ahora, la gente, o los gobiernos y las empresas van a seguir funcionando como funcionan hasta que no haya algo que les dé un cachetazo para reflexionar y activar ese otro lado”, advierte Sorín, responsable del arte visual de Biópera.
“Universo Fungi”
“Nos parece que de alguna manera se ha revalorizado bastante el universo fungi, ya sea por el uso terapéutico que se le está dando a los hongos, aunque en realidad en muchas culturas es un uso milenario, ancestral. Ahora se ha vuelto a investigar sobre ellos y se ha encontrado muchísimos buenos resultados. A la vez, se está experimentando con los hongos para hacer bloques, como si fueran ladrillos. O utilizarlos como ejemplos, viendo cómo se expande un miselio para entender las dinámicas de las ciudades; o en la extensión de las vías de los trenes o metro. De alguna manera se están haciendo un lugar en este mundo humano. A la vez, hay nuevas teorías, quizás no tan nuevas, pero que hablan de la importancia de los hongos en el hábitat que estamos. Creo que es un mundo que está por descubrirse y profundizarse mucho más”.
Biópera, concluye Sorín volviendo al centro de su obra: “fusiona muchos elementos de diferentes áreas, ya sea el área científica, la música, lo visual, que no siempre están de la mano y a la vez. Es algo único, porque cada presentación de Biópera es algo que se da por única vez, ya sea porque los hongos tienen ciertas pulsiones que se manifiestan de cierta manera esa vez específica, o porque los humanos que creamos con ellos también estamos improvisando, acompañando. Me parece que es una opción muy distinta, original y tentadora para ver. Y sobre todo, si les interesan los hongos o les interesa la música o lo visual, cualquiera de esos ámbitos están explotados en la obra”.
Los Creadores
Federico Seineldin (sonido) facilita y modula en tiempo real las señales de los hongos para transformarlas en sonidos y paisajes pertinentes para el oído humano. Federico viene del mundo emprendedor y busca fusionar el arte, la tecnología y la naturaleza en una práctica de constante experimentación. Su trayectoria está inspirada por la cultura hacker, el movimiento open source y el espíritu DIY (Do It Yourself). Es emprendedor Endeavor y en el 2015, recibió el reconocimiento Creativo Argentino, otorgado por el Círculo de Creativos Argentinos, por su diseño y ejecución de soluciones innovadoras en la intersección de lo tecnológico, ambiental y social. Tiene publicado un libro de poesía y un LP de música experimental. Actualmente, crea instalaciones cinéticas+sónicas y diseña dispositivos electrónicos para acceder al arte sonoro jugando y explorando.
Ale Sorin (visuales) crea un entorno visual inmersivo y sugestivo, mediante imágenes precompuestas y generativas que reaccionan en tiempo real al sonido y a la dinámica de la performance. Ale es realizador, productor y artista visual con más de 20 años de experiencia en el ámbito audiovisual. Especializado en videomapping, edición y postproducción, ha desarrollado su carrera en países como Argentina, Canadá, México, y Uruguay, enriqueciendo su perspectiva artística y cultural. Estudió “Diseño de Imagen y Sonido” en la Universidad de Buenos Aires, donde descubrió su pasión por la narrativa audiovisual, y desde entonces ha fusionado creatividad y técnica para dar vida a proyectos únicos Su trabajo también incluye el cortometraje Retiro, premiado como mejor director en Hollywood y destacado en París y Buenos Aires en 2019.
Datos
Duración: Entre 45 y 60 minutos, incluyendo una breve explicación de la tecnología usada y al final de la performance se puede abrir un espacio de preguntas y respuestas con el público.
Perfil de audiencia: interesados en tecnología, ciencias, ecología, hongos, música experimental, espectáculos multimedia, jóvenes y familias. Apto para todo público (se recomienda a partir de los 6 años).
Redes
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