El músico rosarino protagonizó un tenso momento durante su presentación en Mar del Plata. En pleno recital, Fito Páez detuvo el show y estalló contra el personal de seguridad privada del establecimiento por intentar obligar al público a permanecer sentado, un episodio que luego ratificó y justificó a través de sus redes sociales.

El incidente ocurrió cuando el artista advirtió que los custodios amedrentaban a los fanáticos que querían pararse a bailar y disfrutar de las canciones. La situación desató la furia del compositor, quien no dudó en frenar la música para increpar duramente a los empleados frente a todo el estadio.

“Me tienen los huevos llenos, man. Con tanto odio, tanta mierda, tanta cara de orto y de policía, loco. Se terminó eso. No existe más”, exclamó el rosarino visiblemente molesto desde arriba del escenario.

Lejos de calmarse, el reclamo escaló cuando el músico hizo una fuerte alusión histórica y motivó a sus seguidores a resistir el accionar de los custodios. “Déjenme de joder, no quiero volver a sentir los 70 en mi país”, gritó, mientras agregaba: “No se dejen tocar, defiéndanse. No se dejen avasallar. Párense ustedes también”. El momento de tensión culminó cuando Páez revoleó un micrófono sobre las tablas ante la sorpresa de los presentes.

El episodio quedó rápidamente registrado por los teléfonos celulares de los espectadores y se viralizó en cuestión de horas en las distintas plataformas digitales.

El descargo en redes sociales: “No me arrepiento de una sola palabra”

Horas más tarde y con el concierto ya finalizado, el autor de “El amor después del amor” utilizó su cuenta oficial de Instagram para compartir postales de la noche y explicar detalladamente los motivos de su enojo, calificando el evento como una “noche picante”.

“A ver: nos estamos acostumbrando a que un seguridad pueda tocarte y sentarte, o sea darte órdenes. Esa seguridad no es contratada por mis representantes. No sucedió nada pero sí vi en vivo y en directo como personas contratadas como un servicio de seguridad sentaban a personas que se paraban y querían bailar y cantar en su lugar, en todo caso”, relató el músico en su publicación.

En la misma línea, vinculó el accionar observado con un clima social más amplio de represión y pérdida de libertades: “Las maneras que vi me retrotrajeron a un pasado horripilante e indeseado. Y no tan pasado tampoco, las represiones en las marchas de jubilados y en manifestaciones populares con derechos constitucionales funcionan en gran escala con víctimas de todo tipo. Algo en nuestra sociedad se está instalando, naturalizando. Alguien con un arma o un poder supuesto, impone su voluntad sobre los demás. Exploté y no me arrepiento de una sola palabra que dije con la adrenalina en sangre”, concluyó.