En su columna de Perros de la Calle, el psicólogo destacó que estas expresiones son mecanismos de sanidad emocional necesarios para expulsar un dolor insoportable. Según el escritor, “El grito y el llanto son la única manera que encuentra la palabra cuando no hay más palabras, cuando no se puede decir porque te desborda y porque ya lo que pasa en el cuerpo y en la emoción es tan potente que no hay palabras que lo describan”.

Rolón aseguró que estas reacciones son las “únicas maneras de poder comunicarlo, de poder sacarlo del cuerpo, es un llanto, es un grito”. El profesional valoró esos instantes donde se busca la sanidad para liberar lo que sucede internamente y permitir que la mente vuelva a pensar. “Entonces, cuando uno hace así, después de unos minutos… Ya está, ya me calmé”, destacó.

Respecto a la función de estas descargas, explicó: “¿Qué te pasó? Bueno, sacaste un poco del cuerpo algo que no te iba a dejar en paz, que te iba a torturar”. Sin embargo, el psicólogo advirtió que la sociedad suele incomodarse ante estas manifestaciones: “Pero sí es cierto que cuando alguien se anima a esas cosas, te miran mal. La gente no aguanta mucho tanta sinceridad del llanto y la sinceridad del grito”.

Para el autor, esta incomodidad surge porque “es muy difícil estar enfrente de algo que es tan real, tan real que no tiene matices, que no tiene máscaras, que no tiene nada, que tenés que bancarte en pleno la emoción de un otro. Y a veces no hay con qué responder”. Así, reivindicó estas reacciones humanas como una respuesta legítima frente a lo que resulta abrumador.

 

Fuente: Huarpe