LT: Suponiendo que no es un libro “termo”, ¿qué tiene de atractivo para los que no les interesa el fútbol?
JA: En primer lugar, no es un libro “termo” porque, aunque está escrito por hinchas termo -yo soy termo de Ñuls, Matías Bauso es termo de Racing, y el ilustrador Esteban Serrano, conocido en las redes como 100 Perros, es un termo de River- esta selección nos hizo volver termos de la selección, de Messi, de Scaloni, y entonces el libro también. Cada uno de nosotros tiene amigos, familiares, esposas que no son termo y que nos padecen, y de alguna manera quisimos pensar en un libro que también esté destinado a esa gente que padece diariamente nuestra obcecación por el fútbol. Tiene algunos chistes sueltos, tiene historias laterales, historias que no son estrictamente futboleras, o tiene inclusive en los propios relatos de los partidos algunos guiños a la literatura. Además de las cosas que escribimos nosotros y de los recortes de entrevistas y demás, hay también una especie de selección y compilación de artículos que se fueron escribiendo, no sólo durante el mundial pasado sino durante todo el ciclo Scaloni. Entonces, también hay algo de literatura incorporada a partir de textos de otros que están compilados en el libro.
LT: ¿Cuánto de ficción hay en todo esto, más allá de la información que uno quiere dar con el formato de diccionario enciclopédico?
JA: Información no hay tanta, o al menos la que hay, se conoce, y si no se conoce es porque uno la olvidó. Por ejemplo, a lo mejor vos te olvidaste que el primer gol de la era Scaloni lo convirtió Piti Martínez, algo que es fácilmente verificable. Tampoco te acordás que Icardi jugó en los primeros seis partidos y que pasó sin pena ni gloria, pero que en el momento en que fue convocado los medios de comunicación lo presentaban como la clave del recambio de la selección. Entonces, es una información fácilmente verificable, pero que nosotros la incorporamos y tratamos de encontrarle algo de literatura, de ficción, de modo de escritura, para que eso, que si uno lo googlea aparece como dato, que quede presentado como una historia con algún vínculo, no solamente a lo estrictamente futbolístico o a la relación de cada uno con la selección, sino también que haya conexiones laterales con otras cuestiones.
LT: El libro está presentado alfabéticamente, como un diccionario enciclopédico, pero su lectura puede comenzarse de cualquier página.
JA: Totalmente. Lo que tiene de bueno la recreación del formato enciclopedia es una recreación que además tiene el detalle de las ilustraciones de Esteban, que es lo que le da el toque distintivo clásico. El libro está diseñado a dos columnas, y tiene entradas más largas, escritas por colaboradores externos, gente de lo más variada, periodistas deportivos, relatores, escritores, poetas, comunicadores. Tenés gente de todo tipo, hay plumas más conocidas como Juan Pablo Varsky, o Ariel Senosiaín, o algunos escritores de Rosario, como Javier lunes, Federico Icardi, Javier Núñez, Juan Ignacio Isern, Gustavo Báez, Lucía Montané, Andrea Calamari, Juan Mascardi, gente de Córdoba que escribe y que se fijan en algunos detalles que no necesariamente son futbolísticos. Esto de la recreación del formato enciclopedia está bueno porque permite eso, que el recorrido no sea cronológico, no sea lineal, pero también hay algunos grupos de entradas que tienen alguna secuencia narrativa, que al menos nosotros la pensamos así, porque más allá de la selección de información, la selección de temas, de personajes, después había que asignarle un nombre a cada una de las entradas. Esos nombres muchas veces fueron arbitrarios, por decir la letra W, que nos quedaba huérfana.
LT: Walter o Wilfredo…
JA: Walter, Samuel. Pero de todas maneras, nosotros lo habíamos pensado como Walter Samuel, y después por un error de edición quedó Samuel Walter, pero no importa. De todas maneras hay un montón en la W, nos dimos cuenta, está Wout Weghorst, el de “andá para allá, bobo”, que tiene su entrada particular. Y en esa creatividad, en ese ingenio de tratar de buscar, encontramos también alguna sucesión de entradas que tienen una conexión, o al menos nosotros lo pensamos así. Pero el libro puede leerse de la A a la Z o entrarle por cualquier modo. Y es posible también que uno lo lea de manera tal que por ahí descubra entradas que en una primera lectura le pasaron por el costado.
LT: ¿Hay algún dato de Scaloni que hayan descubierto con este libro, que los haya sorprendido?
JA: Volviendo a esto que te decía que son cosas verificables pero que yo desconocía, la historia de Scaloni en Pujato que yo desconocía más allá de todo lo que siempre se dijo, como que el padre lo llevaba a entrenar en el camión. Además, los que somos hinchas de Newell la conocemos por comentarios, de porque él fue jugador de Newell. Pero también en lo que cuenta Juan Mascardi en el relato específico sobre Pujato y sobre el club Matienzo, que es el club donde él surgió. Hay algunos detalles de su vida cotidiana como pibe de pueblo que le dan al personaje unas características que por ahí uno ve ahora cuando se presente en conferencia de prensa o cuando tiene su mirada pública que posiblemente hayan estado ahí. Juan, por ejemplo, describe algo que está buenísimo, los viajes que él hacía con su padre en camión, el padre camionero, transportista de cereales. Cuando él iba con el padre, le decía, “papá, tengo hambre”. “Tranquilo, ya falta poco, ya llegamos, ya llegamos”, le respondía el papá. Como que a partir de esos viajes el tipo fue desarrollando una paciencia, lo que lo lleva a tener -o es lo que nos gusta pensar al menos- esa calma zen, o ese autocontrol de cuando está mirando partidos. También hay un fragmento de una entrevista a Jorge Grifga, una de las últimas entrevistas que dio antes de que muriera, donde cuenta que no lo tuvo mucho Lionel Scaloni como jugador. Al que tuvo fue el hermano, Mauro, “un gordito”, decía. Muy simpático el modo en que Griffa cuenta la relación que tuvo con los Scaloni, y de alguna manera fue uno de los que decía que, si el que es bueno es uno y el otro no, no pueden firmar los dos, o sea, el que se tiene que quedar es el que es bueno. Y sin embargo, a partir de eso fue que se fueron. Esto no está explícitamente planteado en el libro, pero sí flota en el espíritu, que Mauro Scaloni fue un poco la guía para su hermano menor, Lionel, que fue el que verdaderamente triunfó en el fútbol. Mauro ahora hace otra cosa, pero lo acompañaba como una especie de Pepito Grillo durante los comienzos y en gran parte de su carrera, inclusive en España.
LT: ¿Escribir este libro, reafirmó o modificó algún concepto que vos tenías de alguien, o de algún evento?
JA: En realidad reafirmó la idea que teníamos de ese personaje de Scaloni como alguien con una capacidad de tolerancia frente a la adversidad, frente a las críticas. En el libro hay una entrevista que le hicimos a Martín Kohan, que es un termo de Boca. Lo convocamos para que escriba algo. De la selección, no, dijo. Le pedimos, entonces, que escriba sobre Paredes en la Selección. Charlando, nos dijo que el penal de Montiel no lo gritó, porque es jugador de River. Pero más allá de eso, él nos dijo que la figura de Scaloni sí le parece extraordinaria, porque la figura del despreciado que gana me parece de una potencia literaria. Lo que él dice es que a Scaloni lo despreciaron y lo despreciaron muchísimo, le hicieron operaciones de prensa para que se fuera, lo castigaron, lo criticaron, pero lo criticaron, no como se puede criticar a cualquier profesional que ejerce un cargo público o un lugar de visibilidad, lo criticaron con saña.
LT: No sos nadie.
JA: Exactamente. Y el tipo, lejos de salir a responder en la victoria, se mantuvo siempre con la misma calma, y aún, aceptando eso, que posiblemente en su interior tenga marcado, “este fue mala leche, este estuvo bien”, pero siempre mantuvo esa calma. Entonces, esa idea del despreciado que gana, está observación que hace Martín, me parece que es que es vital, y es lo que nos terminó de componer este personaje. Y creo yo que tanto él, como Walter Samuel que viene de una ciudad chica como Firmat, o Matías Mana que es de San Vicente, o el propio pablo Aymar que es de Río Cuarto, o el “Ratón” Ayala que es de Paraná, es como que hay una ética de calma pueblerina que terminamos de descubrir como uniendo los diferentes puntos de las cosas que fuimos relevando, escribiendo, anotando, registrando como datos.
LT: Y esa línea de comportamiento contagió al equipo.
JA: Totalmente. Y es muy loco, porque son jugadores que podrían tener un ego enorme. Pibes de veintipico de años, multimillonarios, estrellas mundiales, que son los mejores en lo suyo desde siempre, podrían creérsela un poco. Sin embargo, hay como una unión de grupo, y cualquiera que se corre un poquito de ahí, rápidamente desentona y queda afuera, como pudieron ser los casos de Icardi o de Papu Gómez. Ahí también hay un capítulo destinado a qué pasó con Papu Gómez, que es un misterio que obviamente no lo develamos. Es impresionante cómo el cuerpo técnico y los propios jugadores no rompen ese pacto. “No vamos a decir nada”, pero debe haber pasado algo, más allá de los rumores que circulan. Este tipo quebró esta convivencia y siguieron conservando ese espíritu de calma, prudencia, reserva, esto queda en la intimidad, él la quebró y no está más, pero no vamos a hacer ningún escándalo. Y me parece que en todo eso hay una ética, como una herencia para un hijo gaucho en versión contemporánea y futbolera.
LT: ¿Llegó o llegará el libro al cuerpo técnico de la selección?
JA: Tenemos algún vínculo cercano con Matías Mana, porque él es estudió acá, tenemos amigos en común, se lo hicimos llegar a la concentración a través de gestiones. Fuimos a través de él porque ahora tenemos su WhatsApp, y le contesta a todo el mundo. En su WhatsApp dice algo así como “cerrado por modo mundial, contestó los mensajes después”, y no lo culpo, es más, mejor que no pierdas el tiempo en contestarme un mensaje a mí y que estés pensando en cómo vamos a jugar el próximo partido. Entonces, a través de la hermana de Matías Mana le queremos hacer llegar a él. Obviamente lo recibió, o ya estaba al tanto, y si no llegó por esa vía, también le va a llegar vía la familia, porque cuando fuimos a Pujato a presentar el libro, se lo entregamos en mano a Mauro Scaloni, así que él es el guardián del libro para que le llegue a Lionel. Después, si le gusta o no, es otra cosa, pero llegar de algún modo le va a llegar.
LT: Me tomo del concepto de Humberto Eco cuando habla del “lector modelo”, de la persona que él se imagina leyendo el libro que está escribiendo. ¿Los autores de este libro tuvieron ese lector modelo?
JA: Pensamos el libro que sea algo que nos guste a nosotros, que nos interese a nosotros, que somos futboleros, y que nos gusta la literatura. Dijimos que sea un libro para nosotros, pero nosotros somos tipos de futbolero, pero también termos nuestros consumos por fuera de lo que pasa en los 90 minutos de un partido. Entonces, en todo aquel que pueda interesarle la literatura de Fontana Rosa, que pueda llegar a interesarle la literatura de Sacheri cuando habla de fútbol, Osvaldo Soriano, pero inclusive también a alguien al que le pueda interesar Borges, que está presente. Hay algunas entradas donde lo citamos directamente por esa idea de la historia simétrica, de los personajes medio orilleros de alguno de sus relatos. Está presente. Imaginamos que es para un lector que pueda ser interpelado por todo eso, pero al mismo tiempo pensamos en un lector de estos tiempos, un lector que lee cosas cortas, o en el que agarra una revista en el consultorio, en la sala de espera, que en lugar de hacer scrolleo en Twitter o en las redes sociales, que es lo que ahora viene a reemplazar ese tipo de lectura ágil que puede tener este libro. Para eso lo tienen que comprar, es un gran regalo para el Día del Padre. Es un libro de lectura ágil, fragmentaria, sencilla. Pensamos en esa suma de atributos que puede llegar a tener una persona que se interese en la lectura.
LT: ¿Messi o Maradona?
JA: Messi.
LT: ¿Por qué?
JA: Porque a mí me gusta el fútbol, más allá de como fenómeno social y cultural, a mí me gusta el juego. Y si bien yo tenía 10 años cuando Maradona brilló, y lo vi con la camiseta de Newell, aunque jugó un solo partido bien. Pero Maradona era Dios. Y las cosas que veíamos por televisión, no es la cantidad que se ven ahora de Messi. Pero para mí era Dios. Sin embargo, yo lo veo a Messi, y Messi hace 20 años que juega al mismo nivel. Entonces digo, deportivamente me parece que lo de Messi es insuperable, insuperable a nivel de cualquier otro deportista de la élite mundial. Casi que te diría por encima de Federer, de Nadal, de Jordan. Y como a mí me gusta el juego, más allá de todo ese otro fenómeno cultural, soy de Messi. Sé que es extraño, porque a la mayoría de la gente de mi generación nos interpela más Maradona, porque nos generó esa emoción cuando éramos chicos, que cuando uno tiene anclada la emotividad del fútbol. Pero si lo pienso así, digo, no, me parece que Messi es en algún modo el despreciado que gana, porque hace cinco o diez años atrás era alguien muy despreciado.
LT: Pareciera que en este Mundial, o al menos hasta antes de que jugara Argentina el primer partido, la gente estaba algo reacia, como que la fiebre mundialista no existía.
JA: Yo creo que con el Mundial de Qatar pasaba lo mismo, o con el Mundial de Rusia, y donde había más euforia en la previa era con el mundial de Brasil. ¿Pero por qué? Porque la cercanía nos permitía decir que tenemos el Mundial a tiro. Y las personas estaban pensando en el Mundial, en cómo organizar un viaje, cómo ir un fin de semana, cómo tratar de ver un partido.
LT: Y en dar la vuelta en Brasil.
JA: Además, Claro. Por ahí, el mundial 2010 donde Argentina había llegado bastante a los tumbos, pero estaba Maradona como entrenador y Messi como jugador. Pero después me parece que la fiebre en lo pudimos ni tomar envión. Entonces, en este mundial ya debutó Argentina, Messi metió tres goles, se generó esta situación del llanto, y ya está. Me parece que eso ya explotó.

