A cuatro meses de su implementación, la estricta legislación de Australia que prohíbe el uso de redes sociales a menores de 16 años muestra resultados negativos. La norma, vigente desde el 10 de diciembre, no logró frenar el acceso de adolescentes a plataformas digitales consideradas altamente adictivas.
Según datos difundidos por eSafety, el organismo nacional encargado de la seguridad en internet, el 70% de los menores que ya contaban con perfiles en redes como TikTok o Instagram consiguió mantener sus cuentas activas y continuar utilizándolas sin mayores inconvenientes. Esto ocurrió a pesar de que, en paralelo, se eliminaron cerca de cinco millones de perfiles creados por usuarios menores de edad.
El informe oficial advierte que las herramientas tecnológicas implementadas para verificar la edad, como los sistemas de reconocimiento facial basados en inteligencia artificial, no han sido eficaces para impedir el acceso. Desde el Gobierno australiano apuntan a que las plataformas aplican controles insuficientes.
En este contexto, la administración del primer ministro Anthony Albanese puso el foco en las principales compañías tecnológicas. Entre ellas se encuentran Meta —propietaria de Instagram y WhatsApp—, TikTok, Snapchat y Google, dueña de YouTube.
El Ejecutivo evalúa abrir una investigación para determinar si estas empresas están incumpliendo la normativa vigente. En caso de comprobarse irregularidades, las sanciones podrían alcanzar multas de hasta 30 millones de euros.

