Cada 7 de julio se celebra el Día Mundial del Cacao, una fecha dedicada a uno de los alimentos más antiguos y valorados de la gastronomía. Con una historia que se remonta a más de 5.300 años en América, este fruto continúa siendo protagonista tanto por su sabor como por sus propiedades nutricionales, que lo posicionan entre los denominados superalimentos.
Un alimento con más de cinco mil años de historia
Diversas investigaciones arqueológicas indican que el cultivo y consumo del cacao tuvo su origen en la región amazónica, desde donde se expandió hacia América Central gracias a los pueblos originarios.
Civilizaciones como los mayas, los incas y los aztecas le otorgaban un profundo valor cultural y simbólico. El Theobroma cacao, cuyo nombre significa “alimento de los dioses”, era utilizado como energizante, remedio natural, elemento central en ceremonias religiosas y sociales, e incluso como moneda de intercambio en algunas culturas.
Según los registros históricos, Cristóbal Colón fue el primer europeo en probar una bebida elaborada con cacao, ofrecida por los mayas durante su llegada al continente.
La diferencia entre cacao y chocolate
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, cacao y chocolate no son lo mismo. El cacao es el fruto del árbol del que se obtienen las semillas, mientras que el chocolate es un producto elaborado a partir de esas semillas, al que se le incorporan azúcar y otros ingredientes durante su procesamiento.
De hecho, el chocolate cuenta con su propia celebración internacional, que se conmemora cada 13 de septiembre.
Un producto con consumo mundial
Europa encabeza el consumo global de cacao, con más de 1,2 millones de toneladas anuales. Entre los principales consumidores se encuentran Francia, Suiza, Alemania, Bélgica y el Reino Unido, seguidos por Estados Unidos y Brasil.
El Día Mundial del Cacao fue impulsado en 2010 por la Organización Internacional del Cacao (ICCO) junto con la Academia Francesa de Maestros Chocolateros y Confiteros. La efeméride busca destacar la importancia histórica, cultural y alimentaria de un fruto que, miles de años después de su descubrimiento, sigue ocupando un lugar privilegiado en la mesa de millones de personas.
Tres opciones sencillas para celebrar en la cocina
Para conmemorar este día, existen alternativas rápidas y deliciosas que permiten aprovechar todo el sabor del cacao amargo sin complicaciones técnicas.
1. Los clásicos Brownies
- Ingredientes: 2 huevos, 100 g de azúcar, 80 g de manteca derretida, 50 g de cacao amargo, 80 g de harina y 1 cucharadita de esencia de vainilla.
- Preparación: Batir los huevos con el azúcar. Incorporar la manteca, la vainilla, el cacao y la harina. Colocar la mezcla en un molde enmantecado y cocinar en horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos.
2. Licuado de banana y cacao (ideal para meriendas)
- Ingredientes: 1 banana madura, 1 vaso de leche, 1 cucharada de cacao amargo, 1 cucharadita de miel (opcional) y hielo.
- Preparación: Colocar todos los componentes en la licuadora hasta lograr una consistencia homogénea y servir inmediatamente bien frío.
3. Trufas de cacao (sin uso de horno)
- Ingredientes: 200 g de galletitas trituradas, 100 g de queso crema o dulce de leche, 2 cucharadas de cacao amargo y coco rallado o cacao extra para la cobertura.
- Preparación: Unificar los ingredientes principales hasta formar una masa uniforme. Moldear pequeñas bolitas con las manos, pasarlas por el coco rallado o el cacao extra y refrigerar en la heladera durante una hora antes de consumir.

