Durante mucho tiempo, la frase “va a pasar el día del arquero” se utilizó para referirse a algo improbable. Sin embargo, con el paso de los años, esa expresión perdió sentido: el Día del Arquero existe y se celebra tanto a nivel internacional como en Argentina. En el país, además, la fecha tiene un significado especial, ya que rinde homenaje a una de las grandes figuras de la historia del fútbol nacional.
El 12 de junio de 1926 nació en Rufino, provincia de Santa Fe, Amadeo Raúl Carrizo, un arquero que marcó un antes y un después en su posición. En reconocimiento a su legado, el Senado de la Nación impulsó que el aniversario de su nacimiento sea declarado como el Día Nacional del Arquero de Fútbol.
Desde sus inicios, Carrizo se destacó por un estilo innovador y audaz que revolucionó el puesto. Su forma de jugar, adelantado y participativo, dejó una huella tanto en River Plate como en el fútbol mundial.
Debutó en el conjunto millonario a los 19 años y desarrolló allí toda su carrera profesional, que se extendió durante 24 años, entre 1945 y 1968. A lo largo de ese período disputó 551 partidos, una cifra que lo convirtió en el futbolista con más presencias en la historia del club.
Durante su etapa en River, conquistó siete títulos: los campeonatos de 1945, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957, además de la Copa Aldao de 1945. Su retiro a los 44 años, una edad poco habitual para el fútbol profesional, reflejó su vigencia, compromiso y pasión por el deporte.

