Un proyecto de ley presentado en la Legislatura de Santa Fe propone la creación de un Programa Provincial de Protección Integral de las Abejas y otros Polinizadores. La iniciativa busca no solo preservar a estos insectos clave para el equilibrio ambiental, sino también fortalecer la producción de miel, una actividad en la que la provincia tiene un rol destacado a nivel exportador.

Impulsado por el diputado Carlos del Frade (Frente Amplio por la Soberanía), el plan pone el foco en la conservación de especies —especialmente las abejas melíferas—, la restauración de hábitats y la reducción de riesgos ambientales. Según explicó el legislador, la propuesta tiene un enfoque ecológico que también apunta a favorecer a pequeños productores.

Producción apícola y peso en las exportaciones

Argentina representa el 7,8% de las exportaciones mundiales de miel y Santa Fe aporta una porción significativa: en 2024, el 15% de la producción nacional provino de la provincia. La mayor parte de esa miel tiene como destino Estados Unidos, mientras que el resto se exporta a países como Alemania, España, Japón, Bélgica, Suiza, Países Bajos y Reino Unido.

Medidas para la conservación

Entre las acciones previstas, el proyecto contempla la creación de corredores biológicos interconectados y el incremento de recursos florales durante todo el año mediante prácticas agroecológicas. También se propone el monitoreo de apiarios para evaluar su estado sanitario, epidemiológico y toxicológico, con especial atención en zonas de agricultura intensiva, donde la pérdida de hábitat es más marcada.

Diversidad de abejas en el territorio

La extensión y diversidad ambiental de Santa Fe permiten la presencia de distintas especies de abejas. Mientras el sur está dominado por la producción agrícola —con menor disponibilidad de flores fuera de los ciclos de cultivo—, el norte conserva más ecosistemas nativos, lo que favorece tanto a abejas melíferas como a especies autóctonas sin aguijón.

Especialistas destacan que la abeja productora de miel es una especie introducida desde Europa, adaptada a distintos climas y manejada por el ser humano con fines productivos. En contraste, las abejas nativas evolucionaron junto a la flora local y presentan características propias según el ambiente.

Impacto de la actividad humana

Uno de los principales problemas que enfrentan las abejas es la pérdida de hábitat, especialmente en zonas de monocultivo. La expansión de la frontera agropecuaria reduce la diversidad vegetal y limita las fuentes de alimento.

Investigaciones señalan una disminución en la diversidad de especies, sobre todo en ambientes más intervenidos. Además, advierten sobre una “crisis de polinizadores silvestres”, producto de estos cambios.

Otras especies y su valor

El proyecto también beneficiaría indirectamente a abejas nativas, como las meliponas, una especie sin aguijón que produce una miel de alto valor, utilizada principalmente en cosmética y con mercado en países como Perú, Guatemala y Costa Rica.

Producción local y experiencias educativas

En ámbitos académicos, como la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, existen apiarios destinados a la formación práctica de estudiantes. Allí se producen pequeñas cantidades de miel que se donan a instituciones como Lalcec o se venden a precios accesibles.

Las colmenas se ubican estratégicamente para facilitar el acceso a flores, aunque las abejas pueden recorrer grandes distancias —hasta 25 kilómetros— en busca de alimento si es necesario.

Conciencia y recomendaciones

En los últimos años creció la conciencia sobre la importancia de las abejas en el ecosistema, aunque especialistas señalan que aún falta mayor desarrollo científico en comparación con otros países.

Para contribuir a su preservación, recomiendan acciones simples, especialmente en entornos urbanos: plantar flores que produzcan néctar durante todo el año y diversificar especies en balcones o jardines. Plantas como lantana, salvia, lavanda o aliso resultan especialmente atractivas para estos insectos y favorecen también a otros polinizadores como mariposas y colibríes.