El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, suscribió este jueves un convenio marco junto a los mandatarios de Chaco, Leandro Zdero, y de Santiago del Estero, representado por el vicegobernador Elías Suárez, para fortalecer la implementación y el seguimiento del Plan Director de la región hídrica de los Bajos Submeridionales.

El acuerdo, firmado además por el secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe, apunta a reforzar la coordinación entre las tres provincias con el objetivo de anticiparse a los posibles efectos de un fenómeno climático extremo conocido como Súper Niño, cuya aparición durante el último trimestre de 2026 es considerada posible por distintos modelos meteorológicos internacionales.

El acto se realizó en la Casa de Gobierno de Chaco, en la ciudad de Resistencia.

Un plan conjunto para una región estratégica

Durante la firma del convenio, Pullaro destacó la importancia de los Bajos Submeridionales, una región que abarca entre ocho y nueve millones de hectáreas distribuidas entre las tres provincias.

“Son tierras fundamentales para mejorar la productividad, pero también la calidad de vida de quienes habitan esta región”, afirmó el mandatario santafesino.

Además, valoró el trabajo conjunto que vienen desarrollando los gobiernos provinciales junto al CFI.

“Lo más importante es que existe un plan articulado entre las tres provincias y el CFI. Esa continuidad lo convierte en una verdadera política de Estado”, sostuvo.

El gobernador remarcó que uno de los principales desafíos será conseguir financiamiento para las obras de infraestructura de gran escala que requiere la región.

“Estamos trabajando en un programa que nos permitirá recuperar territorio y, al mismo tiempo, anticiparnos a muchas de las crisis que pueden presentarse”, expresó.

Prepararse para un posible evento climático extremo

Pullaro señaló que el cambio climático obliga a combinar inversiones estructurales con medidas preventivas ante posibles fenómenos extremos.

“Además de pensar en infraestructura para fortalecer nuestro sistema productivo y recuperar hectáreas, es fundamental estar atentos a las posibles precipitaciones extraordinarias que podrían registrarse este año”, indicó.

En ese sentido, aclaró que la ocurrencia del Súper Niño todavía no está confirmada, aunque insistió en la necesidad de prepararse.

“El fenómeno puede darse o no, pero debemos estar preparados. Tenemos que trabajar de manera conjunta y articulada para reducir al máximo su impacto”, manifestó.

También explicó que el objetivo es avanzar en el desarrollo del plan hídrico para la región y mantener un monitoreo permanente del manejo del agua frente a un eventual escenario de lluvias excepcionales.

Por otra parte, reclamó una mayor participación del Gobierno nacional en la financiación de las obras estratégicas.

“Hay obras que las provincias podemos afrontar, pero otras requieren financiación nacional. Necesitamos que desde el centralismo porteño miren más al interior productivo, porque los Bajos Submeridionales podrían incorporar una enorme superficie al sistema productivo argentino con la infraestructura adecuada”, afirmó.

Qué contempla el convenio

El acuerdo establece que Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero impulsarán acciones coordinadas para actualizar, fortalecer y monitorear el Plan Director de los Bajos Submeridionales.

Para ello se prevé el desarrollo de asistencias técnicas, programas e instrumentos de gestión orientados a mejorar la gobernanza de la región y optimizar la planificación hídrica.

Además, se conformará un equipo técnico permanente que tendrá a su cargo la coordinación, articulación y seguimiento de las acciones previstas, con el objetivo de garantizar la implementación del convenio y de los distintos mecanismos de asistencia que se definan.

Qué es el Súper Niño

El Súper Niño es una versión de mayor intensidad del fenómeno climático El Niño y genera preocupación entre especialistas por su capacidad para alterar el clima a escala global.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, sumado a los efectos del cambio climático, podría favorecer la ocurrencia de eventos meteorológicos extremos durante la segunda mitad del año.

Los principales centros internacionales de pronóstico, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo (ECMWF), consideran posible el desarrollo de este fenómeno.

En Argentina, los mayores riesgos se concentran sobre Santa Fe, Entre Ríos y la región chaqueña, donde un incremento significativo de las precipitaciones podría provocar inundaciones, anegamientos y la saturación de las cuencas de los ríos Paraná y Salado, con consecuencias tanto para las zonas urbanas como para la producción agropecuaria. Ante ese escenario, las provincias comenzaron a coordinar medidas de prevención, monitoreo y planificación hídrica.