El fenómeno climático El Niño se instaló formalmente desde junio de 2026 en el Pacífico ecuatorial y la NASA dio a conocer nuevos datos satelitales que confirman sus primeros efectos devastadores sobre el ecosistema marino. De acuerdo con el Centro de Predicción del Clima de la NOAA, existe un 97% de probabilidades de que el evento persista e intensifique su magnitud hasta comienzos de 2027.

El calentamiento anormal de las aguas y el debilitamiento de los vientos alisios están frenando el afloramiento de agua fría rica en nutrientes, reduciendo drásticamente la presencia de fitoplancton, la base de la red trófica en los océanos.

Menos fitoplancton: amenaza para la pesca y la fauna

Las mediciones hiperespectrales del satélite PACE evidencian una marcada caída en la concentración de clorofila a en el Pacífico central, especialmente al norte de Nueva Zelanda y en la franja ecuatorial.

Esta disminución del alimento primario desencadena un impacto en cadena:

  • Escasez de alimento: Disminuye la disponibilidad de recursos para el zooplancton, peces, aves y mamíferos marinos.
  • Impacto pesquero en Sudamérica: En Perú, el Ministerio de Producción debió suspender repetidamente la pesca de la anchoveta para proteger la especie.
  • Alteración de la fauna: Se han registrado pelícanos desplazándose hacia puertos y ciudades costeras en búsqueda desesperada de comida.

El rol del satélite PACE de la NASA

Lanzado a principios de 2024, el satélite PACE (Plankton, Aerosol, Cloud, ocean Ecosystem) documenta por primera vez un evento completo de El Niño con datos diarios de alta precisión. Sus sensores no solo evalúan las comunidades de fitoplancton, sino también el polvo atmosférico, la vegetación terrestre y el fenómeno posterior conocido como “rebote de clorofila”, ofreciendo una herramienta inédita para anticipar el impacto climático global.