Un equipo de científicos reportó el descubrimiento de una nueva especie de pulpo en las islas Galápagos, un pequeño ejemplar de aspecto llamativo que puede caber en la palma de la mano y presenta características poco habituales, como su coloración azul y grandes ojos.

El hallazgo se remonta a 2015, cuando un vehículo submarino operado a distancia registró al animal desplazándose sobre el fondo marino a unos 1.773 metros de profundidad. En aquel momento, integrantes de la expedición destacaron su apariencia “adorable”, comparándolo incluso con un peluche.

Sin embargo, el estudio de la especie se demoró durante años debido a cuestiones logísticas y de análisis. El ejemplar, una hembra, fue finalmente trasladado en 2022 al Field Museum de Chicago, donde pudo ser examinado en detalle.

La investigación, publicada el 24 de mayo en la revista científica Zootaxa, permitió identificar al animal como una especie hasta ahora desconocida, denominada Microeledone galapagensis, según determinó la especialista Janet Voight, curadora emérita de invertebrados del museo.

Debido a la fragilidad del espécimen —preservado en formaldehído pero con tejidos delicados—, los científicos evitaron realizar disecciones invasivas. En su lugar, utilizaron un escáner de tomografía computarizada para generar miles de imágenes en rayos X y reconstruir un modelo tridimensional que permitió analizar su anatomía sin dañarlo.

Los expertos explicaron que este pulpo pertenece al género Microeledone, que hasta ahora contaba con una sola especie conocida. Aunque comparte varias características con su pariente más cercano, presenta diferencias en su coloración y en ciertas estructuras internas.

El descubrimiento aporta nueva información sobre la biodiversidad de las profundidades marinas, un entorno aún poco explorado. Según estimaciones de organismos científicos internacionales, menos del 0,001% del fondo oceánico ha sido estudiado en detalle.

Especialistas señalaron que este tipo de hallazgos permite comprender mejor la evolución de las especies y los ecosistemas marinos, especialmente en regiones como Galápagos, reconocidas por su alto nivel de endemismo.

Además, advirtieron que el conocimiento de estas especies resulta clave en un contexto de cambio climático, que también impacta en los ecosistemas de aguas profundas, muchas veces antes de que puedan ser completamente comprendidos por la ciencia.