Tras varios días marcados por cielo cubierto, nieblas persistentes y escasa amplitud térmica, las condiciones meteorológicas comenzarán a modificarse en la región durante el fin de semana. Desde el Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático explicaron que la prolongada seguidilla de jornadas nubladas respondió al ingreso constante de humedad desde el océano Atlántico, combinado con un escenario atmosférico muy estable.

Según detallaron, la abundante humedad proveniente del este, junto a un sistema de presiones intermedias —ni muy altas ni muy bajas—, favoreció la formación de una extensa cobertura nubosa que se mantuvo durante una semana. A esto se sumaron frecuentes bancos de niebla y neblina que redujeron notablemente la visibilidad.

Para el fin de semana se espera una rotación del viento hacia el sur, lo que traerá una mejora en las condiciones del tiempo y un descenso marcado de las temperaturas. Se anticipa una noche de sábado muy fría y un domingo con mínimas de entre 2 y 3 grados, aunque con presencia de sol.

Un invierno con variaciones

De cara a los próximos meses, los especialistas prevén un invierno con temperaturas promedio levemente superiores a las habituales. Aunque la diferencia estimada ronda apenas medio grado por encima de lo normal, advierten que esto dará lugar a períodos de frío intenso alternados con jornadas algo más templadas.

Este comportamiento se explica por el rápido calentamiento del Pacífico ecuatorial, donde las anomalías térmicas ya se ubican cerca de los cuatro grados por encima de los valores normales. Esta situación favorece una mayor evaporación y, junto con cambios en la circulación de los vientos alisios, impulsa el desarrollo del fenómeno El Niño, que comenzará a impactar con mayor fuerza en Sudamérica en los próximos meses.

Más lluvias y tormentas intensas

En la región central del país, El Niño suele asociarse con un aumento de las precipitaciones y una mayor frecuencia de tormentas de intensidad.

De acuerdo con las proyecciones actuales, a partir de agosto se registraría un incremento progresivo de las lluvias, aunque los eventos más relevantes podrían concentrarse entre noviembre, diciembre y el primer trimestre de 2027.

Los especialistas advierten que se espera un evento de El Niño de gran intensidad, al que se suma el calentamiento del océano Atlántico. Esta combinación incrementará notablemente la humedad disponible en la atmósfera.

En ese contexto, compararon el escenario con episodios históricos como los de 1982/83 y 2015/16. “Habrá mucha humedad disponible y el ingreso de frentes fríos actuará como disparador de tormentas. Se perfila una temporada que podría resultar compleja”, concluyeron.