Las intensas lluvias registradas en el norte argentino y el sur de Brasil impactarán en el caudal del río Paraná en su paso por la región. Actualmente en torno a los 2,5 metros a la altura de Rosario, especialistas estiman que el nivel del curso de agua registrará un repunte progresivo hasta alcanzar una marca de entre 3 y 3,20 metros hacia finales de septiembre.
Desde el Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el especialista Matías De Bueno señaló que este aumento paulatino resulta positivo para el ecosistema de los humedales del Delta, aunque instó a mantener precauciones en el ámbito náutico.
Riesgos para la navegación y recomendaciones
El incremento en la corriente desplazará restos vegetacionales y sedimentos, por lo que las autoridades aconsejaron extremar los cuidados en la náutica recreativa:
- Peligro por camalotes y ramas: Se prevé un mayor arrastre de vegetación flotante, troncos y camalotales que pueden dificultar la maniobrabilidad de embarcaciones o dañar motores.
- Precaución en desembocaduras: De Bueno remarcó la necesidad de incrementar los resguardos en los accesos a guarderías y en la salida de los cauces secundarios, donde las corrientes suelen cruzarse con mayor intensidad.
- Niveles de alerta: El especialista aclaró que los niveles de alerta para la infraestructura costera local se sitúan recién a partir de los 5 metros de altura, por lo que la cota proyectada se mantiene en márgenes operativos normales.
Situación de los arroyos Ludueña y Saladillo
Respecto del impacto en la infraestructura urbana frente a posibles tormentas, la altura actual del Paraná resulta favorable para la ciudad de Rosario.
Al mantenerse en valores moderados, el río no genera un “efecto tapón” en la desembocadura de los arroyos Ludueña y Saladillo. Esto permite que ante eventuales precipitaciones de importancia, el sistema de drenaje de la cuenca evacúe el agua hacia el Paraná sin generar anegamientos por retención.
El impacto de las lluvias en Brasil y el fenómeno de El Niño
Sobre el agua caída en territorio brasileño, el referente de la UNR explicó que no todas las precipitaciones derivan en la cuenca del Paraná, ya que parte de los caudales escurren hacia el río Uruguay o el Atlántico. Además, los aportes provenientes de la zona del Iguazú tienen un efecto retardado sobre el tramo rosarino.
Por último, De Bueno recordó que las proyecciones meteorológicas confirman la consolidación del fenómeno de El Niño con más del 90% de probabilidad, lo que anticipa un verano con mayor frecuencia de tormentas severas y precipitaciones por encima de la media en la región.