Un informe del Centro Nacional de Predicción Ambiental de Estados Unidos reveló que existen un 75% de probabilidades de que el fenómeno de El Niño alcance su mayor nivel de potencia histórico entre octubre y diciembre. Se trata de un evento meteorológico de escala global impulsado por un calentamiento anómalo en el Océano Pacífico, cuyas aguas llegaron a registrar marcas de hasta 8 °C por sobre los valores habituales en algunas zonas.

A diferencia del resto del planeta, en la Argentina el fenómeno traerá un marcado incremento de las precipitaciones en casi todo el territorio, acompañado de un inicio de primavera con temperaturas más moderadas de lo habitual.

“Es un evento histórico y hay que prestar atención a los pronósticos oficiales. Todos se tienen que mantener informados”, advirtió Edgardo Pierobon, meteorólogo del Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba y del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Las zonas más amenazadas y el impacto en las ciudades

Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), las áreas de mayor riesgo hídrico se concentran en el noreste argentino (Misiones y Corrientes), el Litoral y sectores de la provincia de Buenos Aires. La reciente e histórica crecida de los ríos Iguazú y Uruguay es una de las primeras señales del impacto del fenómeno en la Cuenca del Plata.

El foco de preocupación de los especialistas está puesto en los centros urbanos:

  • Vulnerabilidad en superficies impermeables: Más del 90% de la población habita en ciudades donde el concreto dificulta el drenaje rápido del agua.
  • Saturación de suelos: En la provincia de Buenos Aires, la absorción de la tierra ronda el 95%, lo que eleva el riesgo de anegamientos e inundaciones repentinas ante tormentas severas.
  • Infraestructura en la mira: Se monitorean puentes, alcantarillados y rutas clave, como las vías de transporte de arena hacia Vaca Muerta en Entre Ríos.

Un balance dispar para el campo y la economía

A nivel macroeconómico, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que las pérdidas regionales por eventos climáticos extremos podrían equivaler al 2% del PBI. Sin embargo, en el sector agropecuario argentino el impacto presenta un escenario ambivalente:

  • Beneficio para cultivos clave: Según datos del INTA y el Conicet, las mayores precipitaciones impulsan un incremento estimado del 10% en el rendimiento del maíz y la soja.
  • Riesgo por excesos hídricos: En contraposición, los lotes de la pampa húmeda con napa alta enfrentan riesgos de encharcamiento que podrían complicar la siembra o la cosecha.
  • Alivio en la Cordillera: En Cuyo, las nevadas abundantes prometen cortar con una sequía de más de 15 años en la cuenca cordillerana.

Protocolos de emergencia y monitoreo oficial

Ante la inminencia de tormentas de volumen extraordinario, la Agencia Federal de Emergencias (AFE) articula acciones preventivas con Vialidad Nacional y los gobiernos provinciales.

Las autoridades instan a la ciudadanía a mantenerse informada mediante los mapas de riesgo y el Sistema de Alerta Temprana del SMN, respetando las indicaciones de Protección Civil ante cualquier evento meteorológico adverso.