El servicio de taxis de Rosario comenzó a mostrar cambios visibles en la vía pública: ya circulan las primeras unidades con publicidad en sus carrocerías, tras la implementación de la ordenanza que habilita estos espacios como una fuente adicional de ingresos para los conductores.
La normativa permite incorporar avisos en cuatro sectores del vehículo —puertas traseras, luneta y techo— y convierte a la ciudad en la primera del país en autorizar este formato de manera integral. La adhesión es voluntaria, no implica costos impositivos y los acuerdos comerciales se establecen de forma directa entre el taxista y el anunciante, o a través de agencias.
El impulsor del proyecto, el concejal Pablo Gavira, destacó que la iniciativa busca complementar los ingresos del sector sin alterar la prestación del servicio. Según explicó, la posibilidad de sumar publicidad puede ayudar a afrontar gastos operativos, ya sea mediante ingresos directos o acuerdos de canje por insumos como cubiertas, repuestos o servicios mecánicos.
Los primeros casos ya empiezan a aparecer en la calle. Uno de los pioneros es Alex Gallardo, titular de cinco taxis y dueño de un emprendimiento de alquiler de limusinas para eventos. Tras la aprobación de la ordenanza, decidió promocionar su propio negocio en sus vehículos, lo que —según contó— le permitió recibir consultas apenas días después de colocar los avisos.
En cuanto a la reglamentación, la publicidad en el techo debe colocarse en una estructura longitudinal de 80 centímetros de largo por 35 de alto, respetando siempre la identificación oficial del taxi. En las puertas traseras se permiten adhesivos o imanes de hasta 40 por 40 centímetros, mientras que en la luneta se exige material microperforado que no afecte la visibilidad desde el interior.
La ordenanza también fija límites sobre los contenidos: quedan prohibidos los mensajes violentos, engañosos, ilegales, de carácter político partidario o que vulneren derechos de niños y adolescentes. El municipio mantiene la potestad de controlar, retirar avisos y aplicar sanciones en caso de incumplimiento.
Otro punto clave es que el Estado no interviene en la fijación de precios ni en las condiciones de los contratos, que quedan librados a la negociación entre privados. Además, se prohíbe la aplicación de tasas municipales vinculadas a esta actividad.
La iniciativa tiene antecedentes en ciudades como La Plata —aunque con menos espacios habilitados— y en grandes urbes internacionales como Nueva York, Montevideo y Santiago de Chile.
Desde el Concejo también se planteó la posibilidad de que los peones de taxi participen de los ingresos generados por la publicidad, ampliando el beneficio dentro del sector. En ese marco, Gavira subrayó que se trata de una herramienta que, con el tiempo, podría contribuir a mejorar la rentabilidad de la actividad sin aumentar tarifas ni generar nuevas cargas impositivas.
Ya circulan en Rosario los primeros taxis con publicidades en puertas, luneta y techo
Las propagandas fueron habilitadas por ordenanza para colocarse en lugares estratégicos. Ya están en cinco taxis, y representa un ingreso extra para reducir costos operativos.

