La intención del Gobierno nacional de avanzar con un esquema de aranceles para estudiantes extranjeros en las universidades públicas volvió a instalar el debate sobre el financiamiento de la educación superior. La propuesta, mencionada por el vocero presidencial Adrián Ravier, pone el foco en carreras con una importante presencia de alumnos de otros países, entre ellas Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Desde el Ejecutivo nacional sostienen que los estudiantes extranjeros representan el 32% de la matrícula de esa carrera. Sin embargo, el decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Jorge Molinas, aseguró que esos datos responden a un criterio estadístico específico y no reflejan la realidad actual de las aulas.

Cómo es la matrícula de Medicina en la UNR

En declaraciones a Cadena 3 Rosario, Molinas explicó que, tomando la reinscripción anual, los estudiantes extranjeros representan alrededor del 30% del total. No obstante, aclaró que si se consideran únicamente los ingresantes de este año, el porcentaje desciende al 20%.

Según detalló, de los aproximadamente 2.200 alumnos que comenzaron la carrera en 2026, unos 600 provienen de otros países, principalmente de Brasil.

El decano también cuestionó la manera en que se define quién es considerado extranjero dentro de la universidad.

“Nosotros hablamos de menos del 2% de alumnos extranjeros porque quien viene a estudiar y permanece durante una carrera como Medicina termina nacionalizándose. Después de eso ya es un estudiante argentino y goza de todos los derechos que establecen la Constitución y las leyes migratorias”, afirmó.

“Es una cortina de humo”

Para Molinas, el debate impulsado por el Gobierno desvía la atención de los problemas estructurales que enfrenta el sistema universitario.

“Esto es similar a una cortina de humo. Se pone el foco en los estudiantes extranjeros y no en los verdaderos problemas que tiene hoy la universidad pública”, sostuvo.

En ese sentido, recordó que Argentina también forma profesionales que luego desarrollan su carrera en otros países y señaló que la llegada de estudiantes extranjeros responde al prestigio académico de las universidades públicas nacionales.

El acceso a la universidad pública

Consultado sobre los sistemas universitarios de otros países, el decano reconoció que existen universidades públicas en naciones como Francia, España, México y Brasil, aunque remarcó que el acceso suele estar condicionado por cupos muy limitados o exigentes requisitos académicos.

“Nosotros defendemos un sistema donde cualquier persona con vocación pueda estudiar”, expresó.

Respecto de una eventual reforma legal que habilite el cobro de aranceles a estudiantes extranjeros no residentes, Molinas señaló que la universidad acatará cualquier modificación que apruebe el Congreso, aunque advirtió que esa medida no resolvería los problemas de fondo del sistema.

“Creo que una norma que solamente cobre a los extranjeros no estaría abordando el verdadero problema del sistema universitario”, manifestó.

La situación presupuestaria

El decano también rechazó que la presencia de estudiantes de otros países represente una carga para el funcionamiento de la facultad.

“No tenemos un cambio significativo en la dinámica académica por recibir alumnos extranjeros”, aseguró.

Al mismo tiempo, describió el complejo panorama financiero que atraviesa la universidad.

“Hoy es imposible calcular cuánto cuesta cada estudiante porque la universidad está funcionando con recursos muy limitados. El 40% del presupuesto anual que recibimos del Estado se destina solamente a limpieza y papel higiénico”, ejemplificó.

El aporte de los estudiantes extranjeros

Molinas destacó además que muchos estudiantes provenientes de otros países permanecen varios años trabajando en Argentina después de graduarse.

En el caso de los alumnos brasileños, explicó que deben esperar un tiempo hasta que sus títulos sean reconocidos en su país de origen, por lo que suelen ejercer la profesión en Argentina durante varios años. Muchos, agregó, terminan formando familia, desarrollando vínculos laborales y estableciéndose de manera permanente.

Frente al planteo sobre si el Estado argentino debe financiar la formación de quienes eventualmente regresan a sus países, el decano sostuvo que la discusión corresponde al ámbito de la política migratoria.

“Ellos viven acá, pagan impuestos, alquilan, consumen y lo hacen como cualquier argentino porque ya son argentinos. Si el Gobierno quiere modificar las políticas migratorias debe discutirlo en el Congreso, no trasladar esa discusión a las universidades”, afirmó.

Finalmente, defendió el valor de la diversidad dentro del ámbito académico y aseguró que la convivencia entre estudiantes de distintos orígenes fortalece la formación profesional.

“El sistema universitario se potencia con la interacción entre estudiantes de distintos orígenes. La pluralidad enriquece el aprendizaje y genera beneficios que van mucho más allá de la formación individual”, concluyó.