En medio de la crisis que atraviesa el sistema de transporte, el gobierno de Santa Fe autorizó un incremento del 30,57% en el boleto interurbano. La medida busca compensar el fuerte aumento de los combustibles en los últimos meses y la caída en la cantidad de pasajeros, un escenario que ya derivó en recortes de frecuencias y la cancelación de servicios. El sector empresario, sin embargo, había solicitado una suba cercana al 40%.

Desde la administración provincial remarcaron que Santa Fe no recibe los subsidios que el Estado nacional destina a la Ciudad de Buenos Aires y al conurbano bonaerense, lo que —afirman— profundiza las desigualdades en el sistema de transporte.

También señalaron que el último ajuste tarifario se había aplicado en agosto de 2025, con una estructura de costos calculada a junio de ese año. Desde entonces, el precio del combustible acumuló un incremento del 57,4%.

La actualización fue definida a partir de un estudio de costos elaborado por la Secretaría de Transporte y Logística, con el objetivo de evitar un impacto mayor en el bolsillo de los usuarios. Entre los factores que explican la suba, se destacan el encarecimiento del combustible, la variación del tipo de cambio —cercana al 20%— que incide en el mantenimiento de las unidades, y la evolución de los salarios de los choferes.

Pese a que las empresas reclamaban un aumento del 40%, el análisis técnico determinó una suba menor, que fue la finalmente aprobada. Según indicaron desde el gobierno, la decisión buscó equilibrar la situación de los usuarios con el contexto crítico que atraviesa el sector, agravado por la falta de aportes nacionales.

En ese marco, la titular de la empresa Tata Rápido, Lilian Garnicas, había advertido que la actualización tarifaria debía ubicarse entre el 35% y el 40%, aun reconociendo el impacto en la economía de los pasajeros. Además, alertó que la falta de recomposición podría paralizar los servicios.

La empresaria también señaló que la compañía ya redujo entre un 18% y un 20% sus frecuencias, tras un análisis de la demanda. “Se recortaron los servicios menos utilizados para evitar un colapso mayor del sistema”, explicó.

La situación se replica en otras firmas del transporte interurbano, como Interbus, Transur, Central Alcorta, General Güemes y Los Ranqueles, que también debieron ajustar sus operaciones. Estas empresas conectan Rosario con distintas localidades del interior provincial y con zonas limítrofes de Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires.

En cuanto a la implementación, el aumento se aplicará de manera gradual y variará según cada servicio. Las empresas que aún no cuentan con el sistema SUBE podrán aplicar la suba una vez publicado el decreto, con autorización previa de la Secretaría de Transporte y Logística.

Por su parte, las líneas que sí utilizan SUBE deberán actualizar sus tarifas y enviarlas al sistema nacional para su validación antes de su puesta en vigencia.