La medicina espacial dio un paso histórico. Un grupo de astronautas logró realizar con éxito las primeras radiografías en el espacio, un avance que podría resultar fundamental para atender emergencias médicas durante futuras misiones a la Luna, Marte y otros destinos del sistema solar.

El estudio, publicado en la revista científica Radiology, demuestra que es posible obtener imágenes de rayos X de calidad diagnóstica en condiciones de microgravedad, utilizando un equipo portátil e inalámbrico especialmente adaptado para operar en órbita.

Un desafío para la exploración espacial

Desde el año 2000, la presencia permanente de astronautas en la Estación Espacial Internacional (EEI) permitió desarrollar numerosos avances en medicina espacial. Sin embargo, hasta ahora la ecografía era la única técnica de diagnóstico por imágenes disponible en órbita.

Aunque versátil y relativamente sencilla de transportar, la ecografía requiere una importante capacitación para obtener e interpretar correctamente las imágenes. En cambio, las radiografías permiten diagnosticar fracturas, lesiones internas y múltiples afecciones con mayor rapidez, pero hasta ahora presentaban importantes limitaciones técnicas para su utilización fuera de la Tierra.

Uno de los principales obstáculos era el tamaño de los equipos y la dificultad para mantener inmóvil al paciente en un ambiente donde todo flota debido a la microgravedad.

La misión que hizo historia

El avance fue posible durante Fram2, la primera misión orbital completamente civil que sobrevoló la Tierra siguiendo una trayectoria polar a bordo de la nave Resilience, de SpaceX.

Antes del lanzamiento, los cuatro integrantes de la misión recibieron apenas cuatro horas de entrenamiento para operar un moderno sistema digital de rayos X alimentado por baterías y completamente inalámbrico.

Durante los tres días y medio que permanecieron en órbita realizaron radiografías de distintas partes del cuerpo, entre ellas:

  • Manos.
  • Antebrazos.
  • Tórax.
  • Abdomen.
  • Pelvis.

Según explicaron los investigadores, la principal dificultad no fue utilizar el equipo, sino lograr la correcta posición tanto del paciente como del dispositivo para obtener imágenes nítidas en ausencia de gravedad.

Imágenes aptas para diagnóstico

Tras el regreso de la misión, las radiografías fueron analizadas por especialistas en diagnóstico por imágenes.

Los radiólogos concluyeron que todas las imágenes presentaban calidad suficiente para ser utilizadas con fines médicos, demostrando que este tipo de tecnología puede incorporarse a futuras misiones espaciales.

Los investigadores señalaron además que, en expediciones de larga duración, los astronautas podrían apoyarse en sistemas de inteligencia artificial para analizar las radiografías cuando la comunicación con la Tierra no permita recibir asistencia médica inmediata.

Mucho más que medicina

El desarrollo también podría tener aplicaciones fuera del ámbito sanitario.

Los equipos portátiles de rayos X permitirían inspeccionar componentes internos de naves espaciales, detectando posibles grietas o daños estructurales sin necesidad de desmontar piezas, una capacidad especialmente valiosa para futuras misiones interplanetarias.

El próximo objetivo

Aunque la prueba fue considerada un éxito, el estudio señala que todavía existen desafíos tecnológicos.

El dispositivo utilizado durante la misión Fram2 regresó con algunos daños provocados por las condiciones del vuelo espacial, aunque continuó funcionando correctamente.

Por ese motivo, los científicos trabajan ahora en el desarrollo de equipos más resistentes y específicamente diseñados para operar durante largos períodos fuera de la Tierra.

Con este avance, la medicina espacial suma una herramienta considerada esencial para acompañar el próximo gran desafío de la exploración humana: establecer misiones prolongadas en la Luna y preparar el futuro viaje tripulado hacia Marte.