El patrullero británico HMS Medway navegó por aguas bajo jurisdicción argentina sin notificación previa a las autoridades nacionales, según informaron fuentes oficiales citadas por distintos medios. El episodio generó preocupación en el Gobierno nacional y abrió la posibilidad de una protesta diplomática por un presunto incumplimiento de los mecanismos de comunicación establecidos entre Argentina y el Reino Unido.

De acuerdo con la información difundida, la Armada Argentina detectó entre el jueves y el viernes el desplazamiento del buque, que había zarpado desde las Islas Malvinas con rumbo al Estrecho de Magallanes. Durante ese trayecto, la embarcación ingresó en aguas de jurisdicción argentina a la altura de las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego sin que se registrara una comunicación previa por parte de las autoridades británicas.

El caso fue analizado por la Cancillería, que evaluaba la posibilidad de presentar un reclamo diplomático por canales reservados. La medida estaría vinculada al presunto incumplimiento de los procedimientos previstos en el denominado Acuerdo de Madrid II, firmado en 1990 con el objetivo de establecer mecanismos de prevención de incidentes militares entre ambos países.

Tras atravesar el extremo sur del continente, el HMS Medway arribó el domingo al puerto de Punta Arenas, en Chile, donde permanecería hasta el 8 de julio para realizar tareas de reaprovisionamiento. La escala volvió a poner en foco el papel logístico que ese país desempeña en las operaciones británicas en el Atlántico Sur.

El patrullero está equipado con un cañón automático Oerlikon de 30 milímetros y cuenta con capacidad para operar helicópteros Merlin, formando parte del despliegue permanente del Reino Unido en la región.

Según la información publicada por Ámbito, la falta de notificación previa reavivó el debate sobre el funcionamiento del Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas, un anexo del Acuerdo de Madrid II que establece canales de comunicación entre las autoridades navales y aéreas de ambos países para reducir el riesgo de incidentes y fortalecer las medidas de confianza mutua.

Fuentes del ámbito militar señalaron que estos mecanismos fueron diseñados para evitar errores de cálculo y mantener abiertas vías de contacto entre ambas naciones tras la normalización de las relaciones diplomáticas. En ese contexto, sostuvieron que una eventual omisión en las comunicaciones podría afectar uno de los principales instrumentos de cooperación vigentes desde hace más de tres décadas.

Mientras la Cancillería analiza los pasos a seguir, el episodio vuelve a poner en el centro de la agenda la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas y el desafío de compatibilizar ese reclamo histórico con la política exterior que impulsa el Gobierno nacional.