La Municipalidad de Rosario inició un relevamiento de repartidores de aplicaciones con el objetivo de conocer sus condiciones laborales y mejorar aspectos vinculados a la seguridad y el trabajo, dentro del marco que permiten las ordenanzas locales, ya que la regulación de la actividad depende de la normativa nacional.

El censo es llevado adelante por la Secretaría de Desarrollo Humano y Hábitat, a cargo de Nicolás Gianelloni, y comenzó la semana pasada con una duración prevista durante todo mayo. Según explicó el funcionario, ya se relevaron alrededor de 150 trabajadores en distintos puntos de la ciudad donde suelen concentrarse.

En diálogo con LT8, Gianelloni señaló que los repartidores —también conocidos como “riders”— representan un fenómeno creciente en el mundo laboral y que, al no estar agremiados y desempeñarse de forma autogestiva, resulta clave comprender sus necesidades. En ese sentido, destacó que los primeros datos muestran un nivel educativo elevado: la mayoría cuenta con estudios secundarios completos y muchos cursan carreras terciarias o universitarias.

Desde el municipio indicaron que la información recolectada permitirá articular políticas con programas como Rosario Emprende, orientados a fortalecer trabajos independientes. La intención es generar herramientas de capacitación y acompañamiento que contribuyan a mejorar las condiciones de estos trabajadores y sostener sus emprendimientos en el tiempo.

Entre los principales ejes de trabajo se encuentran la seguridad vial, las normas de convivencia urbana, la cobertura de seguros vinculados al tránsito y la organización de la actividad en relación con las plataformas digitales.

El relevamiento también apunta a dimensionar el sector: se estima que en Rosario hay cerca de 9 mil personas registradas en aplicaciones de reparto, aunque no todas se encuentran activas. Por eso, el estudio busca precisar cuántos trabajan efectivamente y en qué condiciones.

Además de datos laborales, el censo incluye información social como lugar de residencia, nivel educativo, situación familiar y características del empleo —si es la principal fuente de ingresos o un complemento—, así como experiencias de accidentes o conflictos durante el trabajo.

Uno de los problemas detectados en esta primera etapa es la necesidad de contar con espacios para recargar celulares, fundamentales para el uso de las aplicaciones. También se analiza la organización de los puntos de انتظار en zonas comerciales y el uso de bicicletas públicas por parte de los repartidores.

Desde el municipio remarcaron la importancia de acompañar este tipo de actividades emergentes, al considerar que forman parte de las nuevas economías urbanas y requieren políticas específicas que contemplen tanto las condiciones laborales como la convivencia en la ciudad.