El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y suele asociarse inmediatamente con la energía y la vigilia. Sin embargo, su impacto en el organismo va mucho más allá de la cafeína. Aun en su versión descafeinada, el grano contiene cientos de compuestos vegetales que interactúan de forma diversa con el sistema digestivo, el metabolismo y la absorción de nutrientes.

A partir de una revisión realizada por Emma Beckett, docente de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Australian Catholic University, analizamos siete efectos poco difundidos que genera esta bebida en el cuerpo.

1. Acelera el tránsito intestinal de forma inmediata

Sentir la necesidad de ir al baño poco después de beber una taza es una reacción común. De acuerdo con las investigaciones citadas por Beckett, cerca de un 30% de las personas experimenta un incremento en la actividad del colon. Dado que este efecto también se produce con el café descafeinado, no responde únicamente a la cafeína, sino a la combinación de otros compuestos y al estímulo natural del sistema digestivo durante las primeras horas del día.

2. Puede agravar el reflujo, la migraña y la presión ocular

El consumo de café puede influir de diversas maneras en distintas condiciones de salud:

  • Reflujo gastroesofágico: Puede relajar el esfínter esofágico o aumentar la acidez, provocando ardor, tos o silbidos al respirar si el ácido llega a las vías respiratorias.
  • Presión ocular: La cafeína genera un aumento temporal de la presión intraocular, por lo que se suele recomendar moderación a pacientes con glaucoma.
  • Migrañas: Su relación es ambivalente: mientras que en algunos casos alivia el dolor, en otros la abstinencia o el exceso actúan como detonantes.

3. Modifica el efecto de ciertos medicamentos

El café puede alterar la absorción o eliminación de varios fármacos clave en el organismo:

  • Reduce la absorción: Dificulta la asimilación de la levotiroxina (utilizada para patologías tiroideas) y del alendronato (indicado para la osteoporosis).
  • Altera concentraciones: Puede elevar los niveles en sangre de medicamentos como la clozapina.
  • Interacción inversa: Antibióticos como el ciprofloxacino ralentizan la eliminación de la cafeína, prolongando sus efectos estimulantes.

4. Influye en los niveles de colesterol según su preparación

El café contiene diterpenos como el cafestol y el kahweol, sustancias capaces de elevar el colesterol LDL (conocido como “colesterol malo”). La concentración de estos compuestos varía sustancialmente según el método de preparación:

  • Sin filtrar: Métodos como la prensa francesa o el café turco retienen una mayor cantidad de diterpenos.
  • Con filtro de papel: Los filtros retienen la mayoría de estas sustancias, reduciendo su impacto en el colesterol.

5. Alimenta a las bacterias de la microbiota intestinal

Determinados compuestos del café, como los ácidos clorogénicos y los carbohidratos complejos, no se absorben en el intestino delgado y llegan directamente al colon. Allí sirven de alimento a las bacterias intestinales, transformándose mediante el metabolismo bacteriano. Aunque los estudios sugieren que modifica la composición de la microbiota, aún no hay evidencia suficiente para calificarlo formalmente como un prebiótico.

6. Dificulta la absorción de hierro de origen vegetal

Los polifenoles presentes en la bebida se unen al hierro no hemo (el hierro presente en alimentos de origen vegetal) durante el proceso digestivo, reduciendo su absorción por parte del organismo. Por esta razón, las personas con anemia ferropénica o que siguen dietas basadas en plantas deben distanciar el consumo de café de las comidas principales.

7. Estimula el páncreas aun en ayunas

Incluso en ausencia de alimentos en el estómago, el café activa la liberación de tripsina por parte del páncreas, una enzima clave en la digestión de las proteínas. Este fenómeno ocurre tanto con el café regular como con el descafeinado, confirmando que intervienen otros componentes bioactivos además de la cafeína.