Los resultados de las pruebas PISA 2025 encendieron una nueva señal de alerta sobre el nivel académico de los adolescentes argentinos. Según un informe elaborado por la ONG Argentinos por la Educación, los estudiantes de 15 años obtuvieron puntajes inferiores a los registrados en la edición 2022 en las tres áreas evaluadas.

La evaluación internacional, organizada por la OCDE para medir cómo los alumnos aplican sus conocimientos en situaciones reales, contó con la participación de 11.093 estudiantes de 412 escuelas del país.

Los datos clave de las pruebas PISA 2025 en Argentina

El rendimiento del sistema educativo nacional mostró cifras preocupantes en el desglose por asignaturas y en la comparación global:

  • Matemática: El país sumó 367 puntos y quedó en el puesto 75° sobre 91 países. Un 76% de los alumnos no alcanzó los aprendizajes mínimos.
  • Lectura: Se obtuvieron 389 puntos, ubicando a Argentina en la posición 62°. El 59% no logró el nivel básico.
  • Ciencias: Se alcanzaron 393 puntos (puesto 71° global), con un 59% de estudiantes por debajo del piso mínimo.

En relación con la edición de 2022, los puntajes promedio del país cayeron un 2,9% en Matemática, un 3% en Lectura y un 3,2% en Ciencias. Aunque la OCDE registró un descenso generalizado en sus países miembros, la caída local profundiza la brecha educativa.

Comparativa regional y la caída en la última década

En el escenario latinoamericano, Argentina se posicionó en el octavo lugar entre 13 países participantes, quedando relegada detrás de Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia en las tres asignaturas.

La comparación histórica refleja un deterioro sostenido del rendimiento estudiantil en los últimos 25 años:

  • Lectura: Tuvo un retroceso significativo al pasar de 418 puntos en el año 2000 a 389 en 2025.
  • Matemática: Registró una caída constante desde los 381 puntos obtenidos en 2006 hasta los 367 actuales.
  • Ciencias: Mostró un comportamiento estable respecto a mediciones anteriores, pasando de 391 puntos en 2006 a 393 en la última prueba.

Estos indicadores reabren el debate sobre las competencias fundamentales de los adolescentes argentinos y la capacidad del sistema educativo para preparar a los jóvenes de cara a la formación superior y el mercado laboral.