Los usuarios residenciales de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) en Rosario y su área de influencia comenzarán a sentir en los próximos meses un aumento en sus facturas de electricidad, luego de que el Gobierno nacional excluyera a la región del nuevo esquema de subsidios energéticos. La decisión de reclasificar a Rosario como “zona templada” reducirá los topes de consumo para acceder a tarifas subsidiadas y encarecerá el servicio para quienes los superen.

El impacto se reflejará en las facturaciones correspondientes a los consumos de febrero o marzo y afectará, en particular, a los hogares que superen los 300 kilovatios hora mensuales. De este modo, un amplio universo de usuarios quedará alcanzado por el aumento, en un contexto en el que la energía eléctrica resulta esencial para la vida cotidiana.

La titular de la Oficina Municipal de Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios, Silvana Teysa, explicó que el nuevo régimen redefine los criterios de asistencia y endurece las condiciones para mantener los subsidios. “El esquema fija topes más bajos: solo reciben subsidio quienes no superen los 300 kilovatios mensuales en los meses de mayor demanda y 150 kilovatios durante el resto del año”, precisó.

La funcionaria advirtió que la ciudad quedó en desventaja respecto de otras regiones del país. “Las zonas cálidas y muy cálidas cuentan con límites mucho más altos, que pueden llegar a 370 o incluso 500 kilovatios por mes. Rosario quedó fuera de esos beneficios”, señaló.

La nueva clasificación mantiene el tope de 300 kilovatios en los períodos de mayor consumo, pero establece un límite general de 150 kilovatios en los meses intermedios. Según Teysa, esta combinación incrementa las probabilidades de que los usuarios pierdan el subsidio y deban afrontar tarifas plenas.

“El problema es que muchos hogares no logran mantenerse por debajo de esos niveles”, advirtió. La situación se vuelve especialmente compleja en viviendas que no cuentan con gas natural y dependen de la electricidad para calefaccionarse, calentar agua o cocinar, lo que eleva significativamente el consumo mensual.

En esos casos, explicó, la pérdida del subsidio se traduce de manera directa en la boleta final, ya que el precio del kilovatio aumenta de forma escalonada una vez superado el tope subsidiado. Desde la Oficina Municipal recordaron que el esquema tarifario vigente penaliza los consumos más altos y puede derivar en facturas difíciles de afrontar.

El escenario genera especial preocupación entre jubilados y familias con ingresos fijos, con menor capacidad para absorber subas abruptas. En muchos hogares, el uso intensivo de electricidad no responde a una elección, sino a condiciones habitacionales y a la falta de alternativas energéticas.

Teysa sostuvo que, más allá de la discusión técnica sobre las categorías climáticas, el efecto concreto será un aumento generalizado del gasto en servicios. “El golpe al bolsillo se va a sentir con claridad en los próximos meses”, afirmó, en el marco de un proceso nacional de ajuste y reordenamiento de subsidios.

Ante este contexto, desde la Oficina del Consumidor recomiendan a los usuarios informarse sobre sus niveles de consumo y evaluar alternativas de uso eficiente de la energía, aunque reconocen que el margen de maniobra es limitado. Para consultas, reclamos o asesoramiento, los vecinos pueden acercarse a la sede de la Oficina Municipal de Derechos Ciudadanos, Consumidores y Usuarios, en Córdoba 852, de lunes a viernes de 8.30 a 16.