En medio de un escenario marcado por el fuerte incremento de la mora bancaria —que alcanzó su nivel más alto en más de dos décadas— el Banco Nación puso en marcha una serie de herramientas destinadas a clientes que necesitan ordenar sus finanzas y regularizar deudas. La iniciativa busca contener el deterioro en los niveles de cumplimiento, especialmente en los créditos otorgados a familias.
Desde la entidad señalaron que las nuevas opciones permiten reestructurar compromisos, aliviar la carga mensual y extender los plazos de pago de acuerdo con la situación particular de cada usuario.
Entre las alternativas disponibles, se destaca la consolidación de deudas, orientada a quienes perciben sus ingresos a través del banco. Esta modalidad permite unificar obligaciones tanto dentro del Banco Nación como en otras entidades, simplificando la administración de pagos. Incluye tasa fija, plazos de hasta 72 meses, una Tasa Nominal Anual (TNA) del 65% y montos que pueden alcanzar los $100 millones.
Otra opción es la refinanciación de saldos de tarjetas de crédito, destinada a clientes con atrasos de hasta 90 días. En estos casos, se pueden reprogramar deudas de hasta $10 millones, con plazos de hasta 60 meses y una TNA del 35%. El esquema contempla mantener activa la tarjeta, iniciar el pago en cuotas desde el siguiente resumen y aplicar ajustes temporales en los límites de consumo. Para situaciones con mora superior a los 90 días, el banco ofrece planes de financiación de hasta 96 meses, sujetos a evaluación crediticia.
Además, cada solicitud es analizada de manera individual por equipos especializados, que consideran el perfil del cliente, su contexto económico y las características de la deuda. Este enfoque busca ofrecer soluciones a medida y promover una gestión más sostenible de las obligaciones financieras.
Quienes deseen acceder a estas herramientas pueden acercarse a cualquier sucursal del Banco Nación para recibir asesoramiento personalizado o consultar los requisitos vigentes a través de los canales oficiales.
El lanzamiento de estas medidas se da en un contexto de marcado deterioro en los indicadores del sistema financiero. Según el último informe del Banco Central de la República Argentina, la mora en créditos a familias registró un salto significativo en el último año: pasó del 3,3% en marzo de 2025 al 11,5% en marzo de 2026, un nivel que no se observaba desde hace más de 20 años.
En términos generales, el porcentaje de préstamos en situación irregular dentro del sector privado alcanzó el 7%, con una suba mensual de 0,3 puntos porcentuales y un incremento interanual de cinco puntos. En el caso del financiamiento a hogares, la morosidad casi se triplicó en un año y mostró un leve aumento respecto al mes anterior.
Al desagregar por tipo de crédito, los préstamos personales exhiben el mayor nivel de incumplimiento, con un 14,2% de atrasos. Le siguen las tarjetas de crédito, con una mora del 11,7%, y los créditos prendarios, con un 6,9%. En contraste, las hipotecas se mantienen estables, con un nivel de irregularidad del 1,4%.
Si bien en los últimos días ejecutivos del sector financiero señalaron que la mora podría estar comenzando a estabilizarse —en base a datos más recientes—, los indicadores oficiales muestran que, al menos hasta marzo, el deterioro en la capacidad de pago de los hogares continúa siendo significativo, aunque con una leve desaceleración en su ritmo de crecimiento.