El futuro de la fauna marina que permanece en el predio del ex Aquarium de Mar del Plata atraviesa un escenario de extrema incertidumbre. En el marco del proceso de quiebra de la firma administradora Plunimar S.A., la sindicatura judicial presentó una cotización de 40.000 dólares por cuatro pingüinos saltarrocas (Eudyptes chrysocome), condicionado a una potencial venta al exterior.

La valuación económica de ejemplares pertenecientes a una especie calificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) generó fuertes cuestionamientos sobre los criterios aplicados durante la liquidación de activos de la compañía.

Quiebra, cierre del predio y deudas millonarias

El parque marino cerró sus puertas de manera definitiva en marzo de 2025, luego de que el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 20 decretara la quiebra de The Dolphin Company, el grupo multinacional de origen mexicano a cargo del complejo desde 1993.

  • Conflicto territorial: El contrato de alquiler de las nueve hectáreas ubicadas junto al Faro de Punta Mogotes venció en 2022. Los propietarios del terreno no renovaron el vínculo para destinar el lote a emprendimientos inmobiliarios y exigen la restitución de la parcela libre de animales.
  • Pasivos financieros: La firma acumula deudas millonarias con ex trabajadores, bancos, prestadoras de servicios y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

La situación de la fauna alojada en el complejo

Un total de 59 pingüinos continúan viviendo en las instalaciones cerradas al público:

  • 4 pingüinos saltarrocas (los únicos tasados con un valor comercial).
  • 53 pingüinos magallánicos (registrados en el inventario sin cotización ni destino asignado).
  • 2 pingüinos rey (sin asignación presupuestaria ni plan de traslado).

A este grupo se suman otros animales marinos, alcanzando un total de más de 60 ejemplares cautivos. Un equipo de 12 trabajadores mantiene sus tareas de alimentación, atención veterinaria y custodia del predio. Sostener la operativa básica del lugar implica un costo estimado en 54,8 millones de pesos mensuales, en un contexto donde el parque ya no genera ingresos propios y carece de resoluciones firmes para la relocalización de las especies.