Inaugurado en 2010, el cervezoducto es un tubo que lleva el dorado líquido por un trayecto de 400 metros, y cruza la calle que divide la fábrica de cerveza Santa Fe con su patio cervecero. La novedad con la que se levantaron este jueves los santafesinos es que alguien intentó realizar una conexión clandestina.

Personal de Cervecería Santa Fe detectó daños en uno de los tramos del particular sistema de transporte aéreo que conecta la planta con el Patio Cervecero, y las características del hallazgo podrían sugerir que alguien habría intentado realizar una conexión clandestina para sustraer la cerveza. No se sabe bien a dónde. Por supuesto que las redes sociales estallaron en comentarios del estilo «Quién se ha robado todo el liso», al ritmo de la Mona Jiménez.

La sospecha recae fuertemente en las mangueras de diámetro compatible con sistemas de despacho, herramientas de corte específicas y restos de adaptaciones improvisadas que, según fuentes técnicas, podrían haber sido utilizadas para intentar acoplarse al ducto.

Aseguran que hay evidencia: se registró un importante charco de cerveza, que indica que hubo liberación de líquido antes de que el sistema activara su mecanismo automático de sellado.

La hipótesis es que se trataría de una intervención planificada, con cierto conocimiento previo sobre el funcionamiento del sistema. En otras palabras, no habría sido un borracho que en medio de su sueño etílico jugó a ponerse una cervecería en su casa.

Claro que, entre tantos comentarios y teorías, hay un planteo que se filtra con insistencia: hay quienes dicen que se trataría de una movida de marketing de la misma empresa. Lo cierto es que el tema se volvió viral en redes. Si se trata de cerveza, se sabe, cualquier excusa vale para que la gente se entusiasme.