No solo importa cuánto ejercicio se realiza cada semana, sino también cómo se distribuye. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista científica Translational Psychiatry, que analizó los hábitos de actividad física de más de 66.000 personas y encontró que realizar ejercicio en bloques continuos reduce de forma significativa el riesgo de desarrollar demencia, depresión y ansiedad.

La investigación, desarrollada por Collin Sakal, Wenxin Xu, Wei Zhang y Xinyue Li, del Departamento de Ciencia de Datos de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, analizó información del Biobanco del Reino Unido y aporta nuevas evidencias sobre el impacto del movimiento en la salud cerebral.

La forma de hacer ejercicio también influye en la salud del cerebro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada o vigorosa. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si era mejor acumular ese tiempo en sesiones prolongadas o repartirlo en múltiples períodos cortos.

El nuevo estudio concluyó que las personas que concentran su actividad física en bloques continuos presentan un riesgo considerablemente menor de sufrir enfermedades neurodegenerativas y trastornos de salud mental, incluso cuando realizan el mismo volumen total de ejercicio que quienes interrumpen constantemente su actividad.

Los investigadores observaron que el patrón de movimiento tiene un efecto independiente sobre la salud del cerebro, más allá de la cantidad total de minutos activos.

Más de 66.000 personas fueron seguidas durante siete años

Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó datos de 66.483 adultos sin antecedentes de demencia, depresión o ansiedad. Los participantes utilizaron durante una semana un acelerómetro colocado en la muñeca, capaz de registrar el movimiento con alta precisión.

Posteriormente, su estado de salud fue monitoreado durante un promedio de 7,5 años. Además, un subgrupo de más de 13.000 participantes se sometió a estudios de resonancia magnética cerebral para evaluar posibles cambios estructurales.

Los resultados fueron contundentes. En comparación con quienes realizaban actividad física de forma muy fragmentada, las personas que mantenían períodos continuos de ejercicio presentaron:

  • Un 82% menos de riesgo de desarrollar demencia.
  • Un 57% menos de riesgo de padecer depresión.
  • Un 52% menos de riesgo de sufrir ansiedad.

Cuántos minutos seguidos conviene hacer actividad física

El estudio también identificó una duración aproximada para obtener el mayor beneficio según cada enfermedad analizada.

Los investigadores encontraron que el menor riesgo apareció en personas que realizaban bloques continuos de:

  • 13 minutos diarios para reducir el riesgo de demencia.
  • 36 minutos diarios para disminuir el riesgo de depresión.
  • 36 minutos diarios para reducir el riesgo de ansiedad.

Un bloque diario de 36 minutos de caminata rápida, bicicleta u otra actividad de intensidad moderada a vigorosa equivale a más de 250 minutos semanales, dentro del rango recomendado por la OMS.

Los autores destacan, además, que 22 minutos diarios de actividad intensa ya permiten alcanzar el mínimo semanal sugerido por el organismo internacional y ofrecer beneficios importantes para la salud.

Qué cambios observaron en el cerebro

Las resonancias magnéticas mostraron que quienes realizaban actividad física continua tenían un mayor volumen del hipocampo izquierdo, una región cerebral fundamental para la memoria y una de las primeras afectadas por la enfermedad de Alzheimer.

También presentaban una menor cantidad de hiperintensidades de sustancia blanca, pequeñas lesiones cerebrales asociadas con el deterioro cognitivo y el envejecimiento.

Otro hallazgo relevante estuvo relacionado con el gen APOE4, considerado el principal factor genético de riesgo para desarrollar Alzheimer.

En personas que no portaban esa variante genética, el beneficio del ejercicio continuo alcanzaba un punto máximo y luego se estabilizaba. En cambio, entre los portadores del gen APOE4, el riesgo de demencia continuó disminuyendo a medida que la actividad física era menos fragmentada, sin observarse un límite claro.

Las limitaciones del estudio

Los autores aclararon que la investigación es de carácter observacional, por lo que no permite establecer una relación directa de causa y efecto.

Además, señalaron que los acelerómetros utilizados registran principalmente movimientos corporales y no permiten medir con precisión actividades como el entrenamiento de fuerza. También remarcaron que los participantes pertenecían a una única región geográfica, por lo que consideran necesario replicar estos resultados en otras poblaciones.

Pese a ello, sostienen que los hallazgos aportan evidencia sólida de que mantener períodos continuos de actividad física podría convertirse en una estrategia sencilla y efectiva para proteger la salud cerebral y reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas y trastornos mentales.