Después de años de anuncios, idas y vueltas, cambios de proyecto y obras paralizadas, la remodelación del Monumento Nacional a la Bandera dio este jueves un paso clave: el gobierno nacional firmó el convenio que transfiere formalmente a la provincia de Santa Fe la finalización de los trabajos. A partir de ese acuerdo, la gestión de Maximiliano Pullaro anunció que las tareas se reanudarán el próximo lunes, con el objetivo de llegar al 20 de junio.
La confirmación llegó de la mano del ministro de Obras Públicas provincial, Lisandro Enrico, quien explicó que el trámite se cerró tras una serie de gestiones contrarreloj con Nación. La meta política es clara: que el principal emblema de Rosario esté en condiciones para el Día de la Bandera y deje atrás una obra que se transformó, con el tiempo, en símbolo de demoras e incumplimientos.
“Ya tenemos el convenio firmado. El lunes arrancamos”, aseguró el funcionario, y remarcó la complejidad administrativa que implicó transferir una obra de jurisdicción nacional a la órbita provincial. El proceso, incluso, sumó un imprevisto de último momento: el secretario de Obras Públicas de la Nación, que debía rubricar el acuerdo, sufrió días atrás un ACV, lo que obligó a rearmar parte del circuito legal.
Según Enrico, la decisión del gobernador es avanzar sin demoras: “Si la tomamos, la terminamos para el 20 de junio”. En esa línea, adelantó que Pullaro podría estar el lunes en Rosario para escenificar el reinicio formal de los trabajos.
La medida tiene una doble lectura: por un lado, busca saldar una deuda política con la ciudad; por otro, responde a una necesidad concreta de destrabar una obra que, pese a su valor nacional, quedó durante años en una zona gris de responsabilidades.
Una historia de postergaciones
La puesta en valor integral del Monumento fue anunciada por primera vez en 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri. La obra comenzó en 2017 con financiamiento compartido entre Nación y la Municipalidad de Rosario, y un plazo de ejecución que preveía su finalización en 2018. Ese cronograma nunca se cumplió.
Desde entonces, el proyecto atravesó sucesivas interrupciones: recortes presupuestarios, demoras en los pagos, reformulaciones y cambios de ritmo que fueron dilatando su conclusión. En 2018, en medio de la crisis económica, se redujo su alcance, y un año después la entonces intendenta Mónica Fein llegó a describir al Monumento como “secuestrado”.
Durante la gestión de Alberto Fernández hubo nuevos intentos de reactivación. En 2023 se retomaron las tareas con la empresa Dyscon S.A., con un presupuesto actualizado y un plazo de un año, pero la obra volvió a frenarse por problemas de financiamiento, inflación y redeterminación de costos.
En 2025 se produjo una reactivación parcial que no logró sostenerse. Finalmente, ante la falta de continuidad, la provincia y el municipio impulsaron la alternativa que ahora se concreta: que Nación ceda la obra para que Santa Fe pueda concluirla con recursos propios.
Lo que falta
El acuerdo implica que la provincia asume la responsabilidad total de finalizar los trabajos. Para eso, ya se contactó a la empresa contratista con el objetivo de rearmar los equipos y retomar el ritmo de obra lo antes posible.
“Hay que trabajar día y noche”, planteó Enrico, en referencia a los plazos ajustados.
Según el último relevamiento técnico, aún resta completar intervenciones importantes en distintos sectores del complejo. Entre ellas, la puesta en funcionamiento del ascensor, trabajos en la Sala de las Banderas, la impermeabilización de la fuente de la proa, la restauración de la llama votiva y diversas revisiones eléctricas.
También quedan pendientes tareas de terminación en áreas donde ya se avanzó parcialmente, como la limpieza y restauración de superficies, la consolidación de placas y la recuperación de esculturas y materiales como mármol y bronce.
Si bien el volumen de obra pendiente es significativo, tanto desde la provincia como desde el municipio coinciden en que, si se logra sostener un ritmo continuo de trabajo y se garantiza el financiamiento, el objetivo de llegar al 20 de junio es exigente, pero posible.

