El presidente Javier Milei encabezó el acto por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en lo que representó su tercera visita consecutiva a la institución desde el inicio de su gestión. Su presentación ante referentes del sector agropecuario, el mercado de capitales y el empresariado de la Región Centro se dio en un contexto macroeconómico caracterizado por datos positivos en la actividad y las reservas, pero marcado simultáneamente por la volatilidad financiera y tensiones en el consumo masivo.

Reactivación económica y el impulso histórico de Vaca Muerta

Uno de los principales ejes que acompañó la visita presidencial fue la reciente mejora en los datos de actividad. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en junio un avance mensual del 0,8%, superando las proyecciones del mercado que preveían un 0,3%. En la comparación interanual, el indicador mostró una expansión del 2,7%, cortando la racha negativa de los meses previos y cerrando el primer semestre de 2026 con un incremento acumulado del 1,9%. El crecimiento semestral estuvo impulsado principalmente por los sectores de minería y agro.

A la par de la reactivación, el sector energético consolidó su rol estratégico como generador de divisas a través de los récords de producción en Vaca Muerta. Durante julio, el país logró un superávit comercial de 2.115 millones de dólares, impulsado por exportaciones que alcanzaron los 8.854 millones. De este modo, la balanza comercial de los primeros siete meses del año acumuló un saldo positivo de 15.821 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual del 366%. Este desempeño energético permitió además al Banco Central de la República Argentina (BCRA) sostener la compra de divisas y llevar las reservas brutas a la zona de los 50.342 millones de dólares, su nivel más alto en siete años.

Caída en la industria y el impacto de los precios en la Región Centro

A pesar de los indicadores positivos a nivel general, la recuperación semestral evidenció un comportamiento heterogéneo entre los distintos sectores productivos. La administración pública, el comercio y los servicios comunitarios registraron contracciones, mientras que la industria manufacturera sufrió una baja del 1,9% en el semestre. Esta caída afectó de manera directa el empleo fabril y confirmó una tendencia de retroceso persistente en la producción manufacturera.

En el ámbito regional, los costos de vida sumaron complejidad al panorama socioeconómico. Según el indicador Sepa de la Universidad de San Andrés, la Región Centro se posicionó como la segunda más cara del país, ubicándose solo por detrás de la Patagonia. En la comparativa contra el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los precios en la región mostraron una diferencia cercana a los tres puntos porcentuales, con brechas destacadas en rubros de consumo masivo como productos de limpieza, frutas, verduras, lácteos y almacén. No obstante, al analizar los datos de forma individual, la provincia de Santa Fe se mantuvo apenas un 0,2% por encima del promedio nacional.

Suba del riesgo país y crisis de morosidad en el sector de electrodomésticos

El frente financiero mostró señales de advertencia durante la jornada de la visita. El riesgo país se posicionó en torno a los 532 puntos básicos, registrando una suba acumulada superior al 20% a lo largo de agosto en un marco de 13 jornadas consecutivas de pérdidas para los bonos soberanos. Esta volatilidad estuvo influenciada por factores externos, como el alza en las tasas del Tesoro de los Estados Unidos y la suba del precio del petróleo por tensiones internacionales, combinados con las dudas persistentes del mercado de deuda local. Además, las tasas de interés de corto plazo mostraron incrementos al ubicarse entre el 26% y el 28% anual.

El encarecimiento del crédito impactó directamente sobre los hogares y el comercio minorista. El segmento de venta de electrodomésticos atravesó una situación crítica con niveles de morosidad cercanos al 50% en cadenas especializadas. Los atrasos de pago mostraron marcadas disparidades según la firma, afectando tanto a cadenas tradicionales como a retailers enfocados en financiamiento masivo.

Esta problemática se vio agravada por la competencia del esquema puerta a puerta, donde las importaciones por courier cuadruplicaron su participación en productos electrónicos con precios sensiblemente inferiores a los locales. La combinación de menor capacidad de pago, altos costos de financiamiento y la presión del comercio exterior derivó en un contexto complejo para el sector minorista que ya comenzó a registrar cierres de sucursales en provincias como Santa Fe, Córdoba y Río Negro.