La Cámara Federal de Apelaciones de Rosario dio por acreditada la existencia del nexo causal entre las graves secuelas de salud sufridas por una docente y la vacuna de AstraZeneca que se le administró contra el COVID-19. La resolución judicial se basó en la evidencia científica actual sobre los eventos adversos asociados a esa plataforma de inmunización.

La mujer, profesora de historia y preceptora, había completado su esquema de vacunación en diciembre de 2021 al recibir la tercera dosis con el inoculante de AstraZeneca, tras haberse aplicado previamente dos componentes de Sinopharm.

Cuadro clínico y secuelas irreversibles

Pocos días después de recibir la tercera dosis, la paciente comenzó con migrañas severas y episodios neurológicos agudos que derivaron en su internación en el Hospital Privado de Rosario. Durante su estadía hospitalaria permaneció 20 días en coma farmacológico y debió someterse a múltiples cirugías complejas, entre ellas una craneotomía y una craneoplastía.

A raíz de la necrosis en su lóbulo frontal izquierdo y el deterioro físico, la junta médica oficial le determinó un 70% de incapacidad permanente, lo que motivó su jubilación anticipada. Entre los daños irreversibles registrados se incluyen:

  • Pérdida de memoria y alteraciones cognitivas.
  • Dificultades en la movilidad, el habla y la visión.
  • Modificaciones en el gusto, fatiga crónica y hundimiento craneal.
  • Necesidad de asistencia permanente para la vida cotidiana y el cuidado de su hija menor.

La evidencia científica y el marco legal para la indemnización

En su fallo, el tribunal rosarino citó los reportes médicos globales sobre la plataforma de vector adenoviral utilizada por AstraZeneca. La resolución recordó que, entre los eventos adversos de severidad con mayor preponderancia documentados para esta tecnología, se destacan los cuadros trombóticos y el síndrome de Guillain-Barré.

Asimismo, la sentencia remarcó la vigencia del Fondo de Reparación COVID-19, un instrumento legal diseñado para abonar indemnizaciones económicas a personas que hayan padecido un daño físico directo como consecuencia de las vacunas destinadas a generar inmunidad contra el virus.