A menos de un mes del Día de la Bandera, en Rosario crece la expectativa por la puesta en valor del Monumento Nacional, con el objetivo de que esté en condiciones para el acto del 20 de junio tras más de una década de trabajos interrumpidos. “Está casi terminado”, aseguró Mariano Schor, titular de Dyscon SA, la empresa a cargo de la obra.
A fines de marzo, el gobierno de Santa Fe tomó posesión del proyecto para completar la restauración iniciada hace más de diez años. Como primer paso, saldó la deuda que el Estado nacional mantenía con la firma constructora, lo que permitió reactivar y acelerar los trabajos.
Con el calendario avanzando, las tareas actuales son de menor envergadura y, según Schor, no ponen en riesgo los plazos: “Para el 20 de junio llegamos bien”, afirmó.
De este modo, el contrato firmado en 2015 finalmente se completaría luego de once años marcados por demoras y paralizaciones, en gran parte por la falta de financiamiento nacional.
Trabajos en marcha
Las labores se concentran principalmente en la Sala de las Banderas y en la fuente ubicada en la proa del Monumento. También se realizan intervenciones menores en rejas y en el ascensor de la torre.
En la Sala de las Banderas se está renovando la iluminación y el sistema eléctrico. Una vez finalizada esa etapa, se avanzará con una limpieza profunda del espacio, un proceso que demandará varios días.
En la fuente, en tanto, se instala nueva iluminación y se realizan pruebas de llenado. Según indicaron, en los próximos días ya podría verse en funcionamiento.
La llama votiva, que había sido apagada a comienzos de mayo por tareas de mantenimiento, ya volvió a encenderse y puede ser apreciada por quienes visitan el lugar.
Además, desde la empresa prevén retirar el obrador instalado en la base del Monumento antes del 20 de junio, con la intención de que la celebración se realice sin andamios ni estructuras de obra a la vista.
Una obra atravesada por promesas incumplidas
La restauración del Monumento a la Bandera acumula más de una década de anuncios inconclusos por parte de distintos gobiernos nacionales. En ese período, las obras sufrieron múltiples interrupciones, especialmente por falta de fondos.
En los últimos dos años, los trabajos se paralizaron en dos oportunidades por el mismo motivo, hasta que en 2026 se resolvió el traspaso del proyecto a la órbita provincial.
El repaso de los anuncios fallidos se remonta a 2015, cuando la entonces presidenta Cristina Kirchner prometió una restauración integral que nunca se concretó. Al año siguiente, durante la gestión de Mauricio Macri, se firmó un convenio con el municipio y se licitaron trabajos que quedaron inconclusos tras alcanzar apenas un 30% de avance.
En 2018 se realizaron tareas de limpieza y se anunciaron nuevos fondos que tampoco llegaron. Más tarde, en 2020, el gobierno de Alberto Fernández se comprometió a financiar la obra, pero el proyecto no avanzó más allá de intenciones.
Finalmente, en marzo de 2026, el gobierno santafesino asumió la ejecución del tramo restante —cerca del 30%— con la meta de concluir la recuperación del principal emblema rosarino a tiempo para el próximo Día de la Bandera.

