La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) expresó su “profunda preocupación” por la situación del sistema científico y tecnológico argentino y advirtió que las medidas adoptadas en las últimas semanas podrían derivar en una “grave fuga de cerebros”. A través de un comunicado difundido el 3 de julio, la entidad manifestó además su respaldo a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), a los trabajadores desvinculados del organismo y a los becarios posdoctorales del CONICET.

En el documento, la academia sostuvo que “la ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos” y advirtió que el deterioro de las capacidades humanas e institucionales desarrolladas durante décadas afecta el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación del país.

Cuestionamientos por la situación de la CNEA y el CONICET

La institución señaló como uno de los principales motivos de preocupación la no renovación de decenas de contratos en la CNEA, una decisión que, según indicó, refleja “la falta de valorización gubernamental hacia el sector”.

En ese marco, destacó el papel histórico de la Comisión Nacional de Energía Atómica en el desarrollo nuclear argentino y sostuvo que el organismo ha posicionado al país entre los referentes internacionales tanto en la generación de energía como en aplicaciones vinculadas a la salud pública. Además, afirmó que el deterioro de la institución forma parte de un proceso más amplio de desmantelamiento del sistema científico.

El segundo punto señalado fue la interrupción del ingreso de nuevos investigadores a la Carrera del Investigador Científico del CONICET. Según el comunicado, esa medida interrumpe años de formación académica de profesionales altamente calificados y los deja sin posibilidades laborales, lo que favorece la emigración de recursos humanos especializados.

La academia también cuestionó la reducción de los subsidios otorgados por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), a la que definió como un pilar para el desarrollo de la ciencia básica y aplicada.

Críticas al operativo de seguridad

El documento incluyó además un rechazo al operativo de seguridad desplegado durante las protestas realizadas en la CNEA.

“Repudiamos enérgicamente la represión policial y de gendarmería ejercida contra científicos y técnicos. Estas imágenes, que remiten a las épocas más oscuras de nuestra historia, jamás deberían repetirse en democracia”, expresó la entidad.

Soler Illia: “Es un éxodo”

En declaraciones a Urbana Play, el vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Galo Soler Illia, aseguró que el sistema científico atraviesa una situación crítica.

“La ciencia ha sido agredida en estos últimos dos años y medio de manera injustificada. Se nos trata de ñoquis, se nos trata de gente que no acepta auditorías, que estudia cosas inútiles”, afirmó.

El investigador también sostuvo que los salarios del sector perdieron entre un 40% y un 45% de su poder adquisitivo respecto de noviembre de 2023 y aseguró que muchos investigadores jóvenes perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza, pese a haber completado entre diez y quince años de formación y haber superado los concursos para ingresar al CONICET.

Además de la cuestión salarial, indicó que los grupos de investigación enfrentan dificultades por la falta de financiamiento para desarrollar sus proyectos.

“No se ha dado un solo centavo prácticamente en estos últimos dos años y medio para realizar investigación. Un investigador tiene que tener su sueldo, pero además tiene que tener algún dinero para poder hacer sus investigaciones”, señaló.

Según explicó, este escenario afecta especialmente a los científicos más jóvenes. “La motivación de los investigadores jóvenes, que son muy competitivos y que trabajan mucho, es cero. Entonces, se van”, sostuvo.

Consultado sobre la cantidad de investigadores que abandonaron el sistema, estimó que serían alrededor de 2.000, aunque aclaró que no existe una medición oficial. “Entre los que pidieron licencia y los que directamente abandonaron CONICET, es de ese orden de magnitud. Es un éxodo”, resumió.

Soler Illia también cuestionó que las decisiones sobre el sistema científico no hayan contado con el asesoramiento de especialistas de las instituciones involucradas. “Tenemos aproximadamente diez académicos que pertenecen a la Comisión de Energía Atómica. No han sido consultados jamás por nadie para tomar una decisión”, afirmó.

En el cierre del comunicado, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales reiteró su compromiso con el desarrollo nacional y puso a disposición sus capacidades técnicas y consultivas para colaborar en una revisión de las políticas públicas vinculadas al sistema científico y tecnológico.