El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una nueva orden ejecutiva para rebautizar oficialmente el lago Ontario como “lago América”. Durante el acto en el Despacho Oval, el mandatario estadounidense dejó abierta la posibilidad de aplicar una medida similar a las grandes masas de agua que rodean al país: “Ahora solo nos falta un océano. Quizá tengamos que cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico”.

La decisión reaviva las tensiones geográficas y políticas con sus países vecinos, afectando esta vez directamente a Canadá, nación con la que mantiene una activa disputa comercial.

Del golfo de México al lago Ontario: la estrategia de nombres federales

No es la primera vez que la administración de Trump modifica la nomenclatura geográfica dentro de sus fronteras. Ante las preguntas de los periodistas, el presidente recordó que el 20 de enero de 2025, en su primer día de mandato, firmó una orden para renombrar el golfo de México como “golfo de América”.

“Lo cambiamos y ahora se le llama habitualmente golfo de América. Así que, si lo piensa, tenemos un golfo y tenemos un lago”, argumentó Trump para justificar su aspiración de extender esta práctica al océano Atlántico o al océano Pacífico.

¿Qué alcance legal tiene el cambio de nombre?

A pesar del impacto mediático, estas modificaciones territoriales tienen un alcance estrictamente limitado:

  • Jurisdicción limitada: Las órdenes ejecutivas solo afectan a los registros, mapas e informes del gobierno federal de Estados Unidos.
  • Sin validez internacional: No generan ninguna obligación ni vinculación legal fuera del ámbito oficial estadounidense, por lo que ni Canadá ni los organismos cartográficos internacionales están obligados a adoptar la denominación de “lago América”.