La circulación de virus respiratorios continúa bajo seguimiento permanente en Santa Fe durante la temporada invernal. El último Informe Epidemiológico Provincial, correspondiente a la semana epidemiológica 28 de 2026, muestra que la influenza A sigue presente entre los pacientes internados por infecciones respiratorias, aunque su incidencia comenzó a disminuir frente al avance de otros virus.

Entre las semanas epidemiológicas 26 y 28 se confirmaron 34 casos de influenza A en personas hospitalizadas, lo que representa el 13% de todas las detecciones positivas de virus respiratorios registradas en ese período.

Seis fallecidos y un factor común

Uno de los datos que más preocupa a las autoridades sanitarias es que Santa Fe acumula seis fallecimientos asociados a la influenza en lo que va de 2026.

Según el reporte oficial, todas las personas fallecidas presentaban condiciones predisponentes para desarrollar cuadros graves y ninguna había recibido la vacuna antigripal.

A nivel nacional, el informe indica que durante el año se notificaron 112 muertes con diagnóstico de influenza.

No obstante, desde Salud aclaran que estos datos no significan que todas las personas que contraen influenza desarrollen cuadros graves, ya que la mayoría de las infecciones respiratorias evoluciona favorablemente. El mayor riesgo se concentra en personas con enfermedades preexistentes o pertenecientes a grupos vulnerables.

La influenza pierde protagonismo, pero sigue bajo vigilancia

El informe provincial señala que la influenza A mantiene una tendencia descendente respecto de otros virus respiratorios detectados en pacientes internados.

Esto significa que el virus continúa circulando, aunque representa una proporción menor dentro del total de infecciones respiratorias registradas en hospitales.

Al mismo tiempo, el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) comenzó a ganar presencia entre los casos internados, motivo por el cual también permanece bajo vigilancia epidemiológica.

El monitoreo realizado por el Ministerio de Salud permite conocer qué virus circulan, en qué grupos etarios aparecen con mayor frecuencia y cuál es su impacto sobre el sistema sanitario, información clave para definir estrategias de prevención y atención.

Vacunación: la principal herramienta para prevenir complicaciones

Las autoridades sanitarias reiteraron que la vacuna antigripal sigue siendo la medida más efectiva para reducir el riesgo de enfermedad grave, internaciones y fallecimientos en los grupos priorizados.

Sin embargo, recordaron que vacunarse no impide completamente contraer influenza, sino que disminuye significativamente la posibilidad de sufrir complicaciones severas.

La recomendación alcanza especialmente a:

  • Personas mayores.
  • Embarazadas.
  • Niños pequeños.
  • Personas con enfermedades crónicas o factores de riesgo.
  • Personal de salud.

Qué síntomas requieren atención médica

La influenza suele provocar fiebre, tos, dolor de garganta, dolores musculares, cansancio y malestar general. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen con el paso de los días.

Sin embargo, se recomienda consultar de inmediato ante la aparición de signos de alarma como:

  • Dificultad para respirar.
  • Dolor o presión persistente en el pecho.
  • Confusión o decaimiento extremo.
  • Coloración azulada en labios o rostro.
  • Empeoramiento de los síntomas en lugar de una evolución favorable.

En niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades de base, el seguimiento debe ser especialmente cuidadoso.

Las medidas que ayudan a prevenir el contagio

Además de la vacunación, el Ministerio de Salud recuerda la importancia de mantener hábitos preventivos para reducir la transmisión de virus respiratorios:

  • Ventilar los ambientes de manera frecuente.
  • Lavarse las manos con agua y jabón.
  • Cubrirse con el pliegue del codo al toser o estornudar.
  • Evitar el contacto cercano con personas vulnerables si se presentan síntomas respiratorios.
  • No automedicarse, ya que los antibióticos no son efectivos contra infecciones virales como la influenza, salvo indicación médica ante una infección bacteriana asociada.

Las autoridades insisten en que la prevención no depende de una única medida, sino de la combinación de vacunación, higiene, ventilación, consulta médica oportuna y cuidados especiales hacia quienes integran los grupos de mayor riesgo.