El uso de redes sociales entre jóvenes volvió al centro del debate en Reino Unido, luego de que un grupo de médicos advirtiera que su impacto puede ser comparable al del tabaquismo en términos de salud pública.
El planteo surge de un informe de la Academy of Medical Royal Colleges, que reúne a las principales entidades profesionales del país. En el documento, los especialistas sostienen que el uso de estas plataformas representa un riesgo significativo, similar al que en su momento implicaron el consumo de tabaco o la falta de uso del cinturón de seguridad.
Según una encuesta realizada entre 454 médicos, la mitad aseguró atender al menos a un menor por semana con problemas de salud mental o lesiones físicas vinculadas a contenidos en internet. Además, los profesionales alertaron sobre una creciente exposición de niños y adolescentes a material violento, adictivo o de odio, lo que —afirman— está generando procesos de radicalización.
El informe se conoció en el cierre de una consulta pública impulsada por el gobierno británico, que analiza la posibilidad de restringir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, en línea con medidas adoptadas en países como Australia.
En ese marco, el primer ministro Keir Starmer mantendrá encuentros con familiares de jóvenes afectados por el uso de estas plataformas. Entre ellos se encuentran voces a favor de una prohibición, como Esther Ghey, y también quienes se oponen a esa medida, como Ian Russell, ambos atravesados por experiencias personales vinculadas a tragedias familiares.
El debate también alcanzó a figuras políticas. Wes Streeting, exministro de Salud, se manifestó a favor de avanzar con restricciones y comparó el accionar de las grandes empresas tecnológicas con el de la industria tabacalera.
Desde el Ejecutivo, si bien no se adoptó aún una decisión definitiva, se dejó abierta la posibilidad de aplicar limitaciones. El gobierno prevé definir una postura tras evaluar los resultados de la consulta, con el objetivo de implementar eventuales medidas antes de fin de año.
Así, el Reino Unido se suma a una discusión global sobre el impacto de las redes sociales en la salud de niños y adolescentes, en un contexto de creciente preocupación por sus efectos psicológicos y sociales.

