La llegada anticipada del frío impulsó un fuerte aumento de los virus respiratorios en la provincia de Santa Fe, con un claro protagonista: la Influenza A. De acuerdo al último informe de la Dirección de Epidemiología, los casos confirmados crecieron un 91% en apenas dos semanas, posicionándose como el cuadro de mayor expansión en la región Centro.

A diferencia de otros virus estacionales que suelen afectar principalmente a niños, la gripe A presenta una distribución más amplia. Si bien la edad media de los casos ronda los 12 años, el impacto alcanza a todos los grupos etarios, desde lactantes hasta adultos mayores.

El reporte oficial —centrado en internaciones en efectores públicos— muestra un escenario competitivo entre tres virus, aunque con dinámicas distintas. El Adenovirus encabeza el acumulado anual con 68 casos, concentrados casi exclusivamente en población infantil. Le sigue la Influenza A, con 65 casos, destacándose como el virus de mayor crecimiento reciente y el que más presión genera sobre guardias y consultas ambulatorias. En tercer lugar aparece el COVID-19, con 61 casos y una evolución más estable.

En Rosario, los datos del Cemar reflejan una tendencia similar: alrededor del 18% de los hisopados por cuadros respiratorios agudos resultan positivos para influenza. A nivel técnico, se identificó la circulación predominante del subclado J.2.4.1 (K) de la variante Influenza A (H3N2), que tras afectar con fuerza a otras regiones del país ahora se expande en territorio santafesino.

Frente a este panorama, las autoridades sanitarias reforzaron la campaña de vacunación antigripal, disponible de manera gratuita y sin orden médica para los grupos de riesgo, como personal de salud, embarazadas, mayores de 65 años, niños pequeños y personas con enfermedades preexistentes.

No obstante, el eje de la prevención también está puesto en los hábitos cotidianos. Especialistas advierten que evitar la asistencia a lugares de trabajo o escuelas ante los primeros síntomas —como fiebre, dolores musculares o decaimiento— es clave para frenar la transmisión. En ese sentido, remarcan que el presentismo en espacios cerrados se convirtió en uno de los principales factores que impulsan la propagación del virus en la región.