El mapa demográfico de la Argentina atraviesa una transformación estructural acelerada. Datos oficiales confirman que en 2024 se registraron 413.135 nacidos vivos, una cifra que contrasta de manera drástica con los 770.040 nacimientos reportados en 2015. El descenso representa una caída cercana al 46% en un periodo de nueve años, reduciendo la cantidad de nacimientos anuales en unos 357 mil. Tan solo entre 2023 y 2024 la retracción fue del 10%.

A la par, estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) sitúan la tasa global de fecundidad en el país en 1,2 hijos por mujer, ubicándola de manera sostenida por debajo del nivel de reemplazo poblacional fijado en 2,1 y sumando a la Argentina a la tendencia global de baja fecundidad que atraviesan naciones como China, Italia o España.

Envejecimiento reproductivo y planificación informada

En este marco, el Congreso Argentino de Medicina Reproductiva (SAMeR 2026), que se lleva a cabo en Buenos Aires del 16 al 18 de septiembre, propone llevar la fertilidad al debate sanitario preventivo para acompañar el cambio en las dinámicas familiares y la decisión de postergar la maternidad.

“La caída de la natalidad no debería analizarse únicamente contando cuántos niños nacen, sino tratando de comprender qué ocurre entre el deseo y la posibilidad biológica de concretarlo. Una mujer puede no saber a los 30 años si querrá ser madre, pero debe tener claro que su fertilidad no permanece igual indefinidamente”, explicó el Dr. Agustín Pasqualini, presidente de SAMeR.

Los especialistas enfatizan la necesidad de abordar el factor biológico en la consulta ginecológica habitual a fin de evitar que el asesoramiento comience recién cuando aparece un problema de fertilidad.

Criopreservación y decisiones de vida

Dentro de las alternativas disponibles para preservar la capacidad reproductiva, la criopreservación ovocitaria por vitrificación permite conservar óvulos con la edad biológica del momento de la extracción. Reportes de la American Society for Reproductive Medicine (ASRM) evidencian que las tasas de embarazo clínico son notablemente superiores en procedimientos realizados antes de los 38 años (60,2%) en comparación con franjas etarias posteriores (43,9%).

Sin embargo, desde la asociación de pacientes Concebir señalan que las decisiones reproductivas también se encuentran condicionadas por contextos socioeconómicos y laborales. En este sentido, la propuesta médica apunta a democratizar el acceso a la información sobre reserva ovárica, hábitos de salud y herramientas tecnológicas para garantizar que cada persona planifique su proyecto familiar con datos claros y a tiempo.