Cada 13 de febrero se conmemora el Día Internacional del Preservativo, una iniciativa impulsada desde 2009 por AIDS Healthcare Foundation (AHF), la mayor organización del mundo dedicada a la respuesta frente al VIH y el sida. La fecha busca promover el uso correcto del preservativo —especialmente entre jóvenes— y reclamar a los Estados políticas públicas que garanticen su disponibilidad gratuita y sostenida.
En Argentina, la distribución de preservativos cayó de manera pronunciada en los últimos años, una tendencia que, según especialistas, pone en riesgo las estrategias de prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). El contexto es especialmente preocupante si se considera que los casos de sífilis vienen en aumento sostenido.
La ley nacional 25.673 garantiza el acceso gratuito a métodos anticonceptivos, incluidos preservativos peneanos y vaginales, a través de centros de salud, hospitales, obras sociales y prepagas. Sin embargo, los datos oficiales muestran un retroceso: en 2024 la entrega de preservativos se redujo un 64%, de acuerdo con información relevada por Chequeado. Durante 2025, el Ministerio de Salud de la Nación no logró asignar a tiempo los insumos comprados para la distribución pública, que ingresaron al stock en diciembre y quedaron en cuarentena.
La situación encendió alertas en organizaciones que trabajan en salud sexual, que advierten que la menor disponibilidad suele traducirse en un aumento de las transmisiones. Consultado por Clarín, el Ministerio optó por no aportar registros oficiales para la producción de la nota.
En paralelo, los casos de sífilis en el país crecieron un 26% en 2025 en comparación con 2024 y se ubicaron un 71% por encima del promedio de los últimos cinco años, según datos publicados recientemente.
Menor uso entre jóvenes
Información de los Centros Comunitarios de Salud Sexual de AHF Argentina señala que la disminución del uso del preservativo atraviesa a toda la población, aunque impacta con mayor fuerza en jóvenes, el grupo que concentra los niveles más altos de ITS. Los varones representan el 77,7% de los diagnósticos positivos, seguidos por mujeres (20,1%), mujeres trans (1,9%) y varones trans (0,4%).
La positividad alcanza el 17% entre adolescentes de 14 a 19 años, sube al 18% en personas de 20 a 24 y llega al 19% en el grupo de 25 a 29, manteniéndose elevada hasta los 39 años. A partir de los 40, los porcentajes descienden, mientras que en mayores de 50 se observa un mayor uso del preservativo, posiblemente asociado al impacto residual de campañas de prevención de décadas anteriores.
Desde AHF Argentina advirtieron que este escenario “debe encender las alertas y llamar a la acción”, y señalaron que los gobiernos compran cada vez menos preservativos por razones financieras o políticas. La situación se agrava, añadieron, por los recortes en el financiamiento internacional, en particular la reducción de recursos de programas como PEPFAR y USAID.
Una problemática global y regional
Los preservativos siguen siendo el método más económico, accesible y fácil de usar para prevenir más de 20 ITS y embarazos no planificados. No obstante, el retroceso no es exclusivo de Argentina. Según el informe Global AIDS Update 2025 de ONUSIDA, entre 2016 y 2022 la compra internacional de preservativos cayó cerca de un 30% respecto del período 2010–2016, mientras que las iniciativas de promoción en países de ingresos bajos y medianos se redujeron casi un 50% desde 2010.
En América Latina y el Caribe, las nuevas infecciones por VIH aumentaron un 13% entre 2010 y 2024, lo que convierte a la región en una de las pocas del mundo donde la epidemia sigue creciendo. El 26% de los nuevos casos se registra en personas de 15 a 24 años y el 77% corresponde a hombres jóvenes. Entre 2020 y 2022, los casos crecieron más de un 30% en adultos de 15 a 49 años, según la Organización Panamericana de la Salud.
En el marco del Día Internacional del Preservativo, AHF desarrolla actividades de concientización y distribución gratuita de condones en distintos puntos del país, con el objetivo de reforzar la prevención y recordar que, sin políticas sostenidas de acceso y educación sexual, el riesgo de retroceder en materia de salud pública es cada vez mayor.

