Durante 2024 se registraron 161.501 clientes residenciales de energía eléctrica en la ciudad de Santa Fe. En comparación con 2023, el consumo total de este segmento cayó un 8,6%.

El consumo residencial representó el 60,6% del total de la energía utilizada en la capital provincial y alcanzó los 533.199.628 kWh, lo que implicó una reducción del 3,2% respecto del consumo total registrado el año anterior. En ese contexto, el consumo residencial per cápita fue de 1.211,8 kWh, un 3,7% menos que en 2023.

Según el informe Santa Fe Cómo Vamos (SFCV) 2024, elaborado por la Municipalidad de Santa Fe junto con la Bolsa de Comercio local, estos datos reflejan una caída interanual en la demanda residencial de energía eléctrica en la ciudad.

El estudio atribuye esta disminución, entre otros factores, al fuerte aumento del costo del servicio. El importe promedio facturado a clientes residenciales fue de $24.392 en diciembre de 2024, lo que representó un incremento del 383,1% respecto de los $5.049 registrados en el mismo mes de 2023. En paralelo, la inflación acumulada en la Argentina durante ese período fue del 117,8%, según estimaciones del Indec, lo que evidencia un aumento significativo del precio de la energía en términos reales.

En la ciudad de Santa Fe, el suministro eléctrico está a cargo de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), que clasifica a los usuarios en distintas categorías. Los clientes correspondientes a “otras pequeñas demandas”, que incluyen comercios, oficinas y pequeños consumidores, totalizaron 19.647 cuentas y registraron un consumo de 167.797.129 kWh, equivalente al 19,1% del consumo total de la ciudad.

Por su parte, los grandes clientes —entre los que se encuentran industrias, comercios de mayor escala y sectores productivos— sumaron 388 cuentas, apenas el 0,2% del total de usuarios. Sin embargo, su consumo alcanzó los 178.723.888 kWh, lo que representó el 20,3% del total, lo que pone de relieve el peso de este sector en la demanda energética local.

El informe también incorpora datos del Observatorio Social de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), a partir de su Panel de Hogares 2024, que analiza el acceso y la percepción de calidad de los servicios públicos domiciliarios. En ese relevamiento se observa que el 92,8% de los hogares de la ciudad cuenta con acceso al agua corriente, mientras que el 7,2% aún no dispone de conexión a la red.

En materia de saneamiento, el 70,1% de los hogares tiene servicio de cloacas, aunque un 29,9% permanece fuera de la red, una situación que continúa siendo un desafío en términos de salud pública y calidad de vida. El gas natural es el servicio con menor nivel de cobertura: sólo el 55,1% de los hogares accede a este recurso, mientras que el 44,9% depende de otras fuentes de energía para la cocción, calefacción o calentamiento de agua.

En contraste, el acceso a la electricidad presenta una cobertura casi universal, ya que el 99,1% de los hogares cuenta con conexión a la red eléctrica.

Finalmente, el Observatorio Social de la UNL incluye un módulo específico sobre “pobreza energética”, que permite monitorear tanto las condiciones de acceso como la percepción del costo del servicio. En 2024, el 45,7% de los hogares declaró pagar la tarifa residencial, una proporción en descenso respecto de 2022, cuando alcanzaba el 69,4%. En sentido contrario, la participación de los hogares que acceden a la tarifa social creció hasta el 44,2%, con un aumento de 20,2 puntos porcentuales en relación con 2022.