El uso de cigarrillos electrónicos volvió a quedar en el centro del debate en Rosario. Un proyecto ingresado al Concejo Municipal propone prohibir el vapeo en bares, restaurantes, oficinas, comercios y otros espacios cerrados de acceso público, equiparando su regulación a la vigente para el tabaco.
La iniciativa se da en un contexto de creciente preocupación por el aumento del consumo de estos dispositivos, especialmente entre jóvenes y adolescentes. Sus impulsores advierten que, aunque muchos los consideran una alternativa menos perjudicial que el cigarrillo tradicional, distintos estudios señalan riesgos para la salud y alertan sobre la exposición involuntaria de terceros a los aerosoles que emiten.
Entre quienes acompañan la propuesta se encuentra la concejal Carolina Labayru, quien subrayó la necesidad de actualizar la normativa local ante nuevas formas de consumo que se expandieron en los últimos años.
En ese sentido, remarcó que los espacios cerrados deben seguir siendo entornos protegidos para quienes no desean inhalar sustancias ajenas y sostuvo que el crecimiento del vapeo generó conflictos de convivencia similares a los que existían antes de la prohibición de fumar en lugares públicos.
El proyecto contempla la aplicación de controles y sanciones en línea con las normas antitabaco vigentes, además de reforzar las campañas de concientización sobre los posibles efectos de estos dispositivos.
El debate recién comienza y anticipa posturas contrapuestas entre quienes promueven mayores restricciones sanitarias y quienes plantean la necesidad de una regulación diferenciada para los cigarrillos electrónicos.

