Luego de cinco años de inactividad y abandono en la zona de islas, el emblemático Barco Ciudad de Rosario inicia el camino hacia su regreso al río Paraná. La embarcación, recientemente adquirida por capitales rosarinos, será sometida a una reparación integral en un astillero local con el objetivo de volver a navegar en junio, con la fecha del 20 de junio como meta simbólica.

El buque fue comprado por la firma Hayra SRL, integrada por tres emprendedores de Rosario, que apostaron por recuperar uno de los íconos turísticos y culturales de la ciudad en un esquema de articulación público-privada. La decisión evitó que la nave fuera trasladada fuera de la ciudad o incluso vendida al exterior.

La puesta a punto técnica estará a cargo del astillero Fluvimar, ubicado en la zona sur de Rosario, sobre el río Paraná y el arroyo Saladillo. Con más de 30 años de trayectoria, la empresa se especializa en mantenimiento, reparación y reformas navales, y cuenta con infraestructura clave para trabajos de carena en seco, una capacidad históricamente limitada en el área metropolitana. Su grada de casi 1.500 metros cuadrados y un varadero de 70 metros permiten intervenir embarcaciones de gran porte, tanto fluviales como marítimas.

Actualmente, el barco permanece en el agua y será trasladado a tierra firme a comienzos de febrero, momento en el que comenzarán los trabajos técnicos sobre el casco, los motores y los sistemas internos. El plazo estimado de obra es de cinco meses, aunque el monto total de la inversión se definirá una vez iniciado el proceso.

“Es una inversión muy importante. Recién cuando el barco esté en el astillero podremos dimensionar con precisión los costos, porque van apareciendo cuestiones que hoy no se ven”, explicó Marcos, uno de los socios de Hayra SRL.

El plan de restauración incluye una modernización tecnológica integral, con nueva electrónica de navegación, iluminación LED y equipamiento de sonido profesional. En el interior, se conservará la identidad original del buque, reutilizando la madera de pinotea de los pisos, aunque con una renovación estética completa. La embarcación cuenta con tres niveles —dos cubiertos y uno a cielo abierto— y una capacidad operativa para 335 personas, con una tripulación mínima de tres integrantes.

Además de la reparación, el proyecto apunta a reposicionar al Barco Ciudad de Rosario dentro de la oferta turística y de eventos de la ciudad. “No solo queremos que vuelva a navegar, sino ponerlo en valor y aggiornarlo para eventos corporativos, actividades turísticas tradicionales, fiestas y nuevas propuestas”, señaló Marcos.

La fecha objetivo para el regreso es el Día de la Bandera. “Nuestro compromiso es estar el 20 de junio en el agua. La idea es llegar operativos a comienzos de junio”, afirmó Alejandro, otro de los socios, aunque reconoció que los plazos administrativos y técnicos representan un desafío adicional.

El proyecto cuenta con el acompañamiento de la Municipalidad de Rosario, el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro) y el gobierno provincial. Ese respaldo incluye herramientas financieras y el interés de empresas privadas en sumarse a través de acciones publicitarias y comerciales.

En paralelo a la obra, los nuevos dueños trabajan en el rediseño de la propuesta comercial. Además del recorrido tradicional hacia el norte, se evalúa incorporar trayectos hacia el sur, paseos nocturnos, servicios gastronómicos de mayor nivel, eventos corporativos, actividades educativas y posibles amarres en otros puertos de la región, como Villa Constitución.

Con una inversión privada significativa, reparación a cargo de un astillero rosarino y respaldo estatal, el regreso del Barco Ciudad de Rosario busca recuperar un símbolo histórico y, al mismo tiempo, generar un nuevo atractivo turístico y económico en el marco del tricentenario de la ciudad.